Hato El Cedral paraíso de la fauna silvestre

 
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Tenemos la fi rme intención de convertir Apure en una potencia en turismo. Vamos a demostrar que sí se pueden hacer operaciones conjuntas de ganadería con ecoturismo sin que uno afecte al otro. El turismo mejora la economía del hato y la supervivencia de las especies autóctonas porque la vigilancia se mantiene los 365 días del año, contrario al manejo de la ganadería que solo está de lunes a viernes, explica Tulio Aguilera, presidente de la empresa socialista ganadera agroecológica Bravos de Apure, la responsable del hato El Cedral.El plan es crear un circui to de hatos. El Cedral, que ya funciona. El Frío, que fue totalmente devastado desde su expropiación, pero que tratan de recuperar. El Santa Elena, una casona frente a una laguna en una sabana muy cerca del río Cinaruco. Y La Trinidad, al cual se llega navegando por el río Arauca desde Elorza. Aquí está enterrada Pancha Vázquez de Carrillo, la dura mujer que inspiró a Rómulo Gallegos para crear su personaje Doña Bárbara.¿La presencia de los visitan tes que vienen atraídos por la riqueza de fauna ha sensibilizado a los llaneros para cuidar a los animales? Indudablemente. To do el que llega a nuestro grupo de empresas no pasa un mes sin que entienda la realidad interna. Más bien se dan cuenta de que lo triste es no haber cuidado los animales toda su vida, dice.Uno de los cam bios notables en el llanero que trabaja en las reservas de fauna es cómo en lugar de utilizar su conocimiento del comportamiento animal para cazar, lo aplican para mostrar sus características a la visita. Musiú así le dicen a uno de los guías más amorosos y conocedores de El Cedral tiene algunos animales que lo esperan para mostrar sus habilidades a la visita.Roberto el babo aguarda en el caño Matiyure para que le den su pellejo de pollo. Da brincos desaforado, luciendo sus dientes hasta que se devora el manjar. El gavilán colorado está atento hasta que le lancen la piraña con su trocito de bora en la boca para que flote. En cuanto la ve desde lo alto del árbol vuela magistralmente, despacio, como en desfi le de Ángel Sánchez, hasta que agarra su pecesito naranja con las garras y se retira a degustarlo con calma o a llevarlo a sus crías.Un paseo de asombro. Salimos con Musiú a recorrer el hato encaramadas en un camión.Nos bajamos en un terraplén junto al caño Matiyure. Los chigüires reciben sus primeros rayos...

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