Cuando el adulterio es delito

 
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La condena a morir lapidada impuesta a la iraní Sakineh Ashtianí ha movilizado a la co munidad internacional. La mirada dulce que lanza desde la fotografía que publican los periódicos implora ayuda. También ha dado pie para que los agoreros del choque de civilizaciones añadan leña al fuego contra el Islam.

Pero más allá de la crueldad de la pena y del debate para acabar con ella, el caso de Sakineh revela importantes diferencias de valores. Partidarios y detractores discrepan sobre la causa, el adulterio, sobre las relaciones sexuales y, en especial, sobre el derecho de la mujer a su cuerpo.

Para Irán, sometido a un in tenso escrutinio internacional por su controversial programa nuclear y la represión a los opositores, ha sido la gota que colmó el vaso. No es el único país que mantiene en su legislación un castigo tan bárbaro.

Pero aparte de Somalia, es en el que más sentencias de apedreamiento se promulgan.

De acuerdo con Amnistía In ternacional, además de Sakineh, al menos nueve mujeres y cuatro hombres han recibido esa condena.

El Comité Internacional con tra la Lapidación stopstonningnow.com, que a pesar de su nombre centra su trabajo en Irán, eleva esa cifra a 22. Ese dato, junto con las 136 sentencias ejecutadas desde la revolución de 1979 que esta organización ha logrado documentar, dejan a la República Islámica muy mal parada. Otros países cuyas leyes incluyen esa pena, como Yemen, Sudán o Nigeria, están muy lejos del nivel de desarrollo social y económico de Irán; o, en el caso de Arabia Saudita o los Emiratos Árabes Unidos, hace años que no ejecutan ese tipo de castigo.

Cualquiera que busque un poco encontrará que los orígenes de la lapidación se remontan al Antiguo Testamento y a lo largo de la historia ha sido utilizada por distintas religiones y culturas. La antigua ley judía castigaba así el asesinato, la blasfemia y la apostasía. En tiempos de los griegos se dictaba contra prostitutas, adúlteros y asesinos. Sin embargo, en el siglo XXI la pena aparece exclusivamente asociada a países islámicos y, en gran medida, al adulterio si bien algunos estados de Nigeria también castigan con ella la homosexualidad.

La lapidación es un asunto muy debatido entre los ulemas y no hay consenso entre la comunidad musulmana sobre la validez de esa práctica como ley islámica, asegura la Campaña Global contra el Asesinato y la Lapidación de Mujeres...

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