UNA APROXIMACI

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AN APPROACH TO THE CONCEPT OF JUSTICE IN PLATO'S REPUBLIC

En cuanto a la Justicia, el que este nombre se aplica a la comprensión de lo justo, es fácil comprenderlo; pero lo Justo mismo es difícil (Platón, Cratilo, 412c).

  1. Consideraciones previas

    Si bien la justicia es un tema tratado por los griegos, será la filosofía que con su particular visión universal la examinará como principio, causa y fundamento del Cosmos, de las sociedades, del hombre y de sus leyes, ya como divinidad misma o como dádiva que los Dioses dan a los hombres transformada en razón, porque, en esa filosofía temprana, la justicia griega es asunto de los dioses, orden de la naturaleza y de las sociedades y deber de los hombres.

    Platón no escapa a esta tradición y como sus predecesores (2), se ocupa de la Justicia. Qué es la justicia es la cuestión filosófica central en obras de Platón como Protágoras, Gorgias, en República, en sus primeros capítulos fundamentalmente, y en las Leyes. En República (3) particularmente, que es la obra que tomaremos como referencia para analizar el concepto de justicia platónico, la discusión sobre qué es la Justicia, cuál su naturaleza y origen, así como los elementos que la componen y su finalidad, es desarrollada por Platón sobre el escenario de un Estado-ciudad (4) perfecto que servirá al filósofo para explicar mejor sus argumentos.

    En el pensamiento de Platón hay una justicia divina que atraviesa y recompone un cosmos u orden natural, y una justicia política que por un lado ordena y regula el Estado a través de sus estamentos y por el otro, ajusta el desacuerdo cuando es necesario, porque esa justicia que consiste en dar a cada uno lo que es debido, según el poeta Simónides (5), cumple la función rectora de regular, retribuir y armonizar las relaciones de los hombres frente a los hombres, a los dioses y a la naturaleza misma.

    Hallaremos por tanto, en el concepto de justicia platónica, rasgos esenciales de aquella tradición jurídica plasmada en la primitiva literatura griega y en la estructura de un Estado-Ciudad fundamentado en Dike como designio divino y arte político que procura el bien y la felicidad de los hombres; pero también encontraremos aspectos nuevos que Platón pone al descubierto, y que aunados a concepciones clásicas producirán una "nueva justicia" de origen universal (naturaleza, hombre, sociedad), autónoma y formal, cuyo movimiento rápido y sutil tendrá la virtud de atravesar todas las cosas (6), incluida la idea del Derecho, que a partir de entonces delineará con mayor precisión la justicia como su principio y causa, y la legislación y la actividad judicial, partes de la justicia platónica, como sus elementos.

    Así pues, será analizado en el presente ensayo el concepto de justicia que Platón nos proporciona en el capítulo IV de República: "será Justicia por tanto la posesión y la práctica de lo que a cada uno es propio" (434a), y en torno a éste se explicará su naturaleza, elementos, características, y fin, procurando resaltar: a) los conceptos tradicionales filosóficos de la Justicia y aquellos en los cuales Platón innova; b) la coherencia, armonía que existe entre los diferentes elementos que definen la justicia platónica: lo bueno y lo útil, y c) los elementos de Derecho que se hacen presente en la doctrina platónica de la justicia: la legislación y la actividad judicial, expuestos fundamentalmente en Gorgias.

  2. Del dar al hacer lo debido como justicia universal y autónoma. El origen de la justicia en Platón

    Platón nos presenta una justicia universal, tridimensional (7), configurada por una justicia divina (cósmica) y una justicia política (social), similares a la justicia de Homero y a la Dike de Hesíodo (8), enmarcadas en esa tradición literaria y filosófica que reconoce la justicia como ordenación del cosmos y la sociedad; pero también nos habla de una justicia ética-racional sembrada en el individuo y análoga, por su origen, a la justicia de Anaxágoras que señala como lo justo "el noüs (la razón), pues ésta es autónoma y, sin mezclarse con nada, gobierna todas las cosas atravesándolas (Platón, Cratilo, 413a).

    Platón inserta la virtud individual en el campo de la justicia. El hombre, a semejanza de la polis o del cosmos, debe armonizar sus partes y hacer lo que debe: la justicia es la virtud a cuya causa las cosas que hay en los hombres y en las ciudades hacen lo suyo propio, tanto en lo que toca a gobernar como lo que toca a obedecer (9). La felicidad consiste en la realización o cumplimiento de la función a la que se está capacitado por naturaleza (República, 420b.c), de allí la necesidad de que cada quien cumpla su parte y realice su función específica para que prospere la ciudad (421c-d); toda vez que, la posesión y la práctica de lo que a cada uno es propio será reconocida como justicia (434a) y el hombre justo lo será por razón de aquello que tantas veces hemos expuesto: que cada uno haga lo propio suyo (442d).

    Por tanto, la justicia es inherente al hombre en virtud de su misma naturaleza (concordando en este punto con la concepción de justicia de Anaximandro (10) que la entiende como atributo natural de los entes), pero también de una educación que la refuerza y permite al hombre poseerla, tenerla. El hombre es justo en la medida en que respete su esencia y la domine, para lo que requerirá de una educación que lo habitué a ello con libertad y autonomía de cualquier poder externo, o acaso "¿no son las cosas más perfectas las menos sujetas a transformaciones causadas por un agente exterior?" (11). Si bien, la justicia es producto de la naturaleza (12), el hombre individual y social posee, por esa misma fuerza de la naturaleza expresada en la razón, la libre voluntad para abrazarla. Esta autonomía de la justicia individual o humana expresa dos elementos a ella intrínsecos: voluntad y educación, disposición y hábito, o lo que es lo mismo, volviendo al concepto platónico de justicia, "la posesión y la práctica de lo que a cada uno es propio" (República, 434a).

    Dado lo anterior, la justicia, como todo arte, sólo es posible a través de la educación (conocimiento) y el ejercicio constante (13), "ya que las buenas prácticas llevan a la consecución de la virtud" (República, 444 e), y como toda virtud la justicia debe ser valorada en sí misma, obedecida por el "amor que el mismo hombre profesa a la justicia y sus consecuencias" (República, 358 a). La justicia implica el deber de hacer cada cual lo que le es propio, y si bien el deber no es una virtud, si lo es el hábito constante de cumplir con el deber, por el deber mismo. Ánimo y libertad (14) de actuar en justicia, son precisamente virtudes...

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