Las autoridades independientes de regulación económica

AutorJosé Amando Mejía Betancourt
CargoUniversidad Católica Andrés Bello, Abogado. Universidad de París II, DSUP en Finanzas Públicas; DSUP en Derecho Administrativo; DSUP en Derecho Comercial y Doctor. Miembro de la Sociedad de Legislación Comparada de París. Universidad Metropolitana, Profesor. Universidad Católica del Táchira, profesor. Universidad Central de Venezuela, profesor....
Páginas311-342
Las autoridades independientes de regulación
económica
José Ama ndo MEJÍA BETANCOURT*
RVL J, N .º 16, 2021, pp. 311-342.
SUMARIO
Introducción. Hacia la economía de mercado 1. El origen
norteamericano de las autoridades independientes 2. Las
instituciones de la imparcialidad 3. El concepto de auto-
ridad administrativa 4. La regulación económica 4.1. Las
autoridades reguladoras 4.2. La especialización regulatoria
4.3. Funciones básicas 4.4. Acceso a las redes 4.5. Derecho
de la regulación económica Conclusión: la centralidad del
problema económico
Introducción. Hacia la economía de mercado
Un nuevo capítu lo de la histori a de Venezuela ya comenzó antes que el ante -
rior haya terminado. Mirar hacia adelante está justificado, diseñar una visión
de futuro es un ejercicio realista, someter al debate público las diferentes op-
ciones es necesario, plantear los problemas de la sociedad y sus soluciones
es una cuestión de responsabilidad. El presente y el futuro están unidos en la
* Universidad Católica Andrés Be llo, Abogado. Universidad de París II, DSUP en
Finanzas Públicas; DSUP en Derecho Adm inistrativo; DSUP en Derecho Comer-
cial y Doctor. Miembro de la Socieda d de Legislación Comparada de París. Un i-
versidad Metropolitana, Profesor. Universidad Católica del Táchira, profesor.
Universidad Central de Venezuela, p rofesor. Fue consultor jurídico del Min is-
terio de Energía y Mi nas; director principa l del Fondo de Inversiones de Venezuela
(1984-1986) y viceministr o de Hacienda (1993-1994).
312 Revista Venezolana de Legislación y Jurisprudencia • N.o 16 • 2021
etapa que ha comenzado, mientras que el presente y el pasado están juntos en
la que ter mina. Nuestro trabajo constituye una colaboración para pensar la
Ven ez ue la qu e es tá p or ve ni r y c on st r ui rs e.
Aquí hacemos u na reflexión sobre dos asp ectos muy concretos: la inst ala-
ción de una economía de mercado como modelo económico de desarrollo
y el papel del Estado en ese proceso. La economía de mercado que sustituya al
intervencionismo del Estado venezolano requiere de un régimen jurídico que
la haga funcionar adecuada y racionalmente, conformado por el «Derecho
de la libre competencia», que asegura y cuida que los precios de los bienes y
servicios sean fijados por el juego de la libre competencia, y que la entrada
y salida del mercado sean libres. El «Derecho de la libre competencia» en
las democracias occidentales, inicialmente aplicado a los sectores de la eco-
nomía no estatizados, ha ganado en amplitud al extenderse el mercado a casi
todas las actividades económicas, particularmente a aquellas que estaban
bajo el comando del Estado, reservadas a él y fuertemente intervenidas por la
acción pública. Este crecimiento del mercado en aquellos sectores que antes
eran monopolios naturales y servicios públicos industriales y comerciales ha
dado origen a la nueva actividad administrativa de regulación, que se sitúa al
lado de las clásicas de policí a y servic io público. Dando origen a un nuevo vo-
cablo para expresarla: la «regulación económica», que desplaza y sustituye a
la actividad de intervención económica y a la vez ha absorbido e incorporado
a su quehacer y vocabulario el «Derecho de la libre competencia».
El Estado regula y ya no i nterviene en la economía, aunque la doctrina
jurídica , en su mayoría, por la costu mbre, continúa con siderando a la regu-
lación como una nueva forma y manifestación de la intervención económica
del Estado. La intervención pública representa la conducción, dirección y li-
derazgo del Estado en la actividad económica y lo sigue siendo en algunos
países europeos, motivada por supuestos intereses nacionales, que encu-
bren una realidad bien diferente de una economía políticamente clientelar
y populista, asociados a intereses mercantiles, corporativos y parasita-
rios. La economía de mercado es otra cosa bien diferente, pues el liderazgo
económico pasa a la socied ad que lo ejerce en condiciones de libertad y la
regulación asegura que funcione de esta manera. Por ello el «Derecho de la
libre competencia» se extiende al conjunto de la economía y es absorbido
por el Derecho de la regulación económica al cual se integra y pasa a formar
materialmente la parte fundamental. Para entender mejor digamos que se ha
producido un doble movimiento, por una parte, el crecimiento y extensión
del Derecho de la libre competencia y, por la otra, su integración al Derecho de
la regulación económica.
El establecimiento de una economía de mercado plantea el debate sobre
la manera cómo el Estado debe atender institucionalmente esta realidad.
En este trabajo planteamos la fórmula de echar mano a la est ructura orgá-
nica de las llamadas «autoridades independientes» de origen norteamericano
y que han servido en ese país de manera exitosa a los mismos propósitos de
regulación económica. Lo hacemos con una doble intención: demostrar que
es la solución institucional adecuada para el ejercicio de la nueva actividad
administrativa de regulación económica y, más allá, como una fórmula
u opción en la gran reforma del Poder Ejecutivo que habrá que hacer luego
de que se recupere el Estado democrático de Derecho en Venezuela. En este
sentido, la reflexión sobre las autoridades de regulación económica viene
como anillo al dedo.
En este trabajo tratamos de presentar argumentos y consideraciones fun-
damentalmente desde el punto de vista teórico y conceptual, sin mayor
referencia al Derecho positivo venezolano, ya que el Estado desapareció de
la realidad venezolana desde hace tiempo, por lo que hacerlo resultaría un
ejercicio inútil y confuso. Tampoco nos referimos a la experiencia institu-
cional venezolana de esta figura, bastante significativa, pero que no podemos
tratar aquí1. Al no existir un Estado en Venezuela, sino una estruct ura de
poder que nunca puede ser considerada un Estado, y encontrarnos, por tanto,
en una inédita «situación excepcional» en lo interno y desde la perspectiva
1 Ver: RACHADELL, Manuel: Evolución del Estado venezolano 1958-2015: De la conci-
liación de i ntereses al populismo autoritario. FUNEDA-Editorial Jurídica Venezolana.
Caracas, 2015.
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