Dialogo de civilizaciones, religiones semitas y espiritualidad.

Autor:Mata Carnevali, Mar
 
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  1. Introducción

    L'enfer c'est les autres (el infierno es los otros) clama uno de los personajes de la pieza "A Puerta Cerrada" de Jean Paul Sartre refiriéndose a la mirada, que es lo mismo que decir, el juicio del otro. Y es que toda sociedad construye un discurso acerca del "otro" y la historia de ese discurso es siempre deplorable porque supone una forma de poder ejercido por el que juzga, ya que la imagen del otro se levanta sobre la base implícita de que la cultura de partida (la del yo que juzga) es superior (Bartet, 1999).

    En estos primeros años del Tercer Milenio la globalización ha encumbrado a la cultura occidental en el sitial de Juez Supremo convirtiéndola en "el espejo" en la que se miran las "otras". Para nadie es un secreto que la globalización en tanto "paradigma convertido en proyecto político", como nos gusta definirla siguiendo los planteamientos de Kaldone Nweihed (1999), ha asumido un papel "miserablemente pragmático al irrumpir a través de las formas culturales a saco y sin visa, simplemente porque viene apoyada por una novel y deslumbrante tecnología de la comunicación, que se está imponiendo como la industria imperial del capitalismo" (Ibíd.).

    La "globalización" de las comunicaciones (originadas mayoritariamente en Occidente) ha debilitado el vínculo territorio-cultura creando, por así decirlo, "otra cultura", una cultura "única" que por lo mismo constituye una clara forma de dominación. De hecho, las nuevas generaciones se identifican más con los signos y modelos de esa cultura mediática que con aquellos que le han dicho hasta el cansancio que les pertenecen por herencia patria o familiar (Bisbal, 1999).

    Un sector radical entre los musulmanes ha respondido con violencia a tanta prepotencia. El 11 de septiembre de 2001 y la resistencia iraquí son sólo algunos ejemplos.

    Afortunadamente, existen dentro del Islam tendencias moderadas como la propuesta de Mohamad Jatamí (2006) sobre el Diálogo de Civilizaciones, una ventana hacia la esperanza, la paz y la convivencia en la sensible y peligrosa situación del mundo actual.

  2. Diálogo de Civilizaciones

    Bajo los auspicios del Centro de Estudios de África y Asia "José Manuel Briceño Monzillo" de la Universidad de los Andes, y con la presencia del para entonces Embajador de la República Islámica de Irán en Venezuela, el excelentísimo señor Ahmad Sobhani, el 22 de junio fue presentada ante la comunidad universitaria, la segunda edición en español del libro El Diálogo entre Civilizaciones, compilación de sus escritos sobre estos temas entre los años 1998 y 2004.

    A lo largo de 160 páginas, Jatamí traza su visión de la civilización islámica, y apoyándose en la experiencia iraní desarrolla los caminos a través de los cuales pueden dialogar Oriente y Occidente en una era en la que este último se aferra a su posición de supremacía, por todos los medios disponibles, incluyendo la difamación. Invocando a Sócrates, nos invita a todos a hacer gala de un "alma educada, purgada y humilde y renunciar a la idea de la posesión de la verdad" (p.128). Y advierte: "El dominio de una única forma de cultura sobre sus rivales ocurre unas veces por la fuerza y otras, como en nuestro tiempo, con la ayuda de la tecnología de la comunicación" (p.152). "Pese a que la tendencia de crear enemigos, un instrumento conocido en la política, es el fruto de la ilusión, sus consecuencias trágicas, empero, no son ilusorias" (p.131). Por eso, debemos aprender a "amar al prójimo en las propias fronteras de su existencia peculiar" (p.131).

    Su trabajo resulta inspirador. No por casualidad la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, aprobada por unanimidad por los 185 Estados Miembros representados en la reunión de la Conferencia General en 2001 poco después del derrumbe de las torres gemelas, va en la misma dirección. Lo importante es que desde el máximo organismo multinacional, al menos simbólicamente, se promueve una nueva ética. Por primera vez, la comunidad internacional entendió la importancia de contar con un instrumento normativo para afirmar su convicción de que el respeto de la diversidad de las culturas y el diálogo intercultural constituyen una de las mejores garantías de desarrollo y de paz.

    La Declaración de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo (septiembre, 2002) lo reafirma al establecer que la diversidad cultural es nuestra "fuerza" y debería ser usada para asegurar el desarrollo sostenible. La diversidad cultural dice, "no es sólo un hecho que necesitamos reconocer y respetar. Se trata de la pluralidad del conocimiento, la sabiduría y la energía que contribuirán a mover el mundo hacia delante".

    La paz, por otra parte, ya deberíamos haberlo asimilado, es algo más que la ausencia de guerra, no se "conquista", se "construye", y como afirma Vicente Fisas: ... tiene que ver con la superación o reducción de todo tipo de violencias, física, estructural, psicológica o ecológica, y con nuestra capacidad y habilidad de transformar las situaciones de conflicto, para que en vez de tener una expresión violenta y destructiva, puedan ser oportunidades creativas, de encuentro, de comunicación, cambio, adaptación e intercambio (Citado en: Rendon Merino, 2000).

    Bush todavía no ha aprendido la lección, y por eso lo vemos insistir en acorralar a Irán para que cese su producción de uranio. Sus aliados lo secundan haciendo caso omiso de que, igual que en Irak, lo mueven "negras" razones que se esconden en el subsuelo ... De todas formas, ya que asomamos el tema nuclear, conviene recordar que la mayoría de las naciones...

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