Un coctel llamado barbarie

 
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  1. Nos han hecho tanto daño, que ya no sabemos si vale la pena hacer un inventario de lesiones. Tantas veces nos han abofeteado que, seguramente, ni Jesús hubiese vuelto a poner la otra mejilla. Han sido tan crueles, injustos, tramposos, prepotentes e irresponsables con el futuro patrio, que no debe existir dios alguno, ni tribunal humano justo, que los absuelva.Han sido tan pendencieros, guapetones de barrio, tan alcapones, tan pinochet, tan esbirros de la Seguridad Nacional, que su discurso sobre al amor a los otros lo que les provoca es llanto.Tienen en el lugar del corazón un rollo de alambre púa tan largo que alcanzaría para cercar todas nuestras fronteras. Disfrutan con el sufrimiento humano. Acusan de torturadores a los gobiernos anteriores y ahora ellos lo son impúdicamente. Como en los tiempos de las dictaduras militares, las cárceles del país están llenas de presos políticos y, como nunca antes, las calles de personan que, desamparadas, buscan comida en las bolsas de basura.Tienen pedigrí de violentos. Unos fueron militares gol pistas, intentaron hacerse del poder político a fuerza de tanques y metrallas: no lo lograron pero dejaron ensangrentadas las calles de Caracas. Otros practicaron el secuestro, jugaban a la lucha armada cuando hacía años que el país había aprendido a vivir en democracia. También fueron terroristas encapuchados de ultraizquierda, tiraron piedra sin causa conocida, quemaron autobuses, saquearon a pequeños distribuidores de alimentos impunemente. Eran actos cobardes. No lo hacían en la calle sino amparados en la autonomía que la democracia le había permitido a las universidades públicas e impedía la entrada de la policía a sus campus.II. En Venezuela muchos padres y abuelos se van quedando solos. Irse del país es una opción cada vez más frecuente. Todos los días una familia atraviesa el mural de Cruz Diez en el aeropuerto internacional para despedir a alguno de sus miembros. Alguien introdujo la noción de padres y abuelos huérfanos. La mayoría huye de la inseguridad auspiciada por el poder para espantar a la, para ellos, incómoda clase media. Otros en busca de mejores empleos, la posibilidad de desarrollarse profesionalmente y tener mejores ingresos. Muchos, centenares, se autoexilian, huyen de...

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