Colombia y Londoño, antes y ahora

En lo que ha venido sosteniendo el Gobierno de Colombia, tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia sobre el diferendo con Nicaragua, es inevitable leer la le gitimación de varias tesis defendidas por la diplomacia venezolana sobre la delimitación de áreas marinas y submarinas en el golfo de Venezuela. Nuestro vecino occidental aspiraba ante Nicara gua al reconocimiento de soberanía sobre las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, ya confirmado por la Corte en 2007. También lo aspiraba sobre otros cayos y las áreas marinas y submarinas proyectadas por esos territorios. Pero la sentencia del pasado 19 de noviembre redujo radicalmente la proyección marítima de Colombia, especialmente la de los islotes que quedaron encerrados en aguas nicaragüenses. Cómo no recordar que para Venezuela, por razo nes históricas y económicas, jurídicas y estratégicas, asociadas todas a intereses vitales, fue siempre inaceptable la pretensión vecina de ejercer jurisdicción en las aguas interiores del golfo de Venezuela y desconocer plenos derechos marítimos a las costas circundantes y al archipiélago de Los Monjes, islotes que quedarían enclavados en espacio marítimo colombiano. Ahora, a pocos días de la decisión judicial de no viembre, el presidente Juan Manuel Santos oficializó la denuncia del Pacto de Bogotá, es decir, de la obligatoria jurisdicción de la Corte. Sostuvo expresamente que los límites entre los Estados debían ser fijados por los propios Estados. Esa ha sido la tesis sostenida por Venezuela, que nunca ratificó el mencionado pacto. Con estos episodios viene a la memoria el nom bre del coronel Julio Londoño Paredes, canciller del gobierno de Virgilio Barco Vargas 1986-1990 y ahora jefe del equipo que representó a Colombia en el caso de la...

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