Conozca la lucha que libran médicos venezolanos contra el mal de Chagas

 
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Un equipo de investigadores científicos venezolanos desarrolló la posible cura para el mal de Chagas. La enfermedad tropical afecta a ocho millones de personas en el continente americano y 25 millones están en riesgo de adquirir la infección.Gracias a una innovadora asociación estratégica entre el Grupo de Clínicas IDB, a través de su Instituto de Investigaciones Biomédicas, y la Incubadora Venezolana de la Ciencia, en Cabudare, estado Lara, se logró este hito para la medicina en Venezuela.La enfermedad de Chagas, también llamada tripanosomiasis americana, es un mal potencialmente mortal causado por el parásito protozoo Trypanosoma cruzi.La más desatendida de nuestro tiempoEl doctor Alberto Paniz Mondolfi, que recibió el Premio Fundación Empresas Polar Lorenzo Mendoza Fleury en su edición 2019, explicó que después de un largo camino junto a su equipo multidisciplinario, cuenta con un tratamiento efectivo para combatir el mal de Chagas.Los pacientes que padecen la enfermedad permanecieron por años en el olvido. Se convirtieron en víctimas de una de las más grandes enfermedades desatendidas de nuestro tiempo.Paniz Mondolfi es médico cirujano egresado de la UCV con maestría de la Universidad de Valencia, España. Cuenta con varios doctorados y desde el año 2014 dirige la Incubadora Venezolana de la Ciencia. Desde 2018 es el director académico del Instituto de Investigaciones Biomédicas del Grupo de Clínicas IDB en Barquisimeto.Hablar de una cura definitiva con cualquier agente infeccioso, sin embargo, es temerario. Se debe considerar que el Trypanosoma lleva millones de años de evolución.«En su simpleza radica su complejidad. Al igual que sucede con las bacterias, es de esperarse que estos parásitos desarrollen mecanismos de resistencia con el pasar del tiempo. Por eso la importancia de no bajar la guardia», explicó Paniz Mondolfi.Una aproximación racional para el tratamiento de esta infección obliga al uso combinado de drogas, que no solo actúen a nivel del parásito sino modulando la respuesta y reparando el daño causado al paciente: «Ahí radica la bondad de nuestra propuesta y, en gran parte, su probada efectividad».La investigación—¿Cuál fue la motivación para realizar una investigación para encontrar la cura del mal de Chagas?—Las motivaciones fueron múltiples, pero a la vez incidentales. El parásito causante del mal de Chagas fue con el cual inicié en el mundo de la bioquímica como estudiante de Medicina. En los primeros años trabajé en el laboratorio del doctor Ávila Bello y ahí estudiábamos los organelos subcelulares de este parásito. Años más tarde decidí estudiar otro parásito y junto al doctor Jacinto Convit comencé a trabajar con un primo del parásito de Chagas, el causante de la leishmaniasis.—¿En qué momento comenzaron a tratar a pacientes con esta afección?—Un día refirieron a un paciente con una forma severa de leishmaniasis. También sufría de enfermedad de Chagas. El paciente padecía una arritimia severa que impedía tratarlo para la leishmaniasis debido a que la droga, Glucantime, es toxica. Lo primero que hice fue controlar su arritmia con una droga llamada Amiodarona. A pesar de no recibir tratamiento específico, el paciente empezó a sanar de sus lesiones de leishmaniasis. Así di con los trabajos pioneros de dos médicos venezolanos: Julio Urbina y Gustavo Benaim.Décadas de esfuerzo—¿Cómo se desarrolló el proceso de investigación?—Fueron décadas de esfuerzo. Los trabajos de Benaim con el antiarrítmico Amiodarona y los de Urbina con los azoles fueron estudios seminales que iniciaron este camino. Luego vino el de reposicionar y combinar las drogas para lograr un efecto antiparasitario efectivo. Me tomó casi una década adicional estudiar los primeros...

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