Criminologia clinica: el caso de un interno con trastorno mental penado por homicidio.

Autor:Ángeless, Félix
 
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Resumen

Se presenta el caso de un interno con trastorno mental penado por homicidio, favorecido con el beneficio de destacamento de trabajo y hospitalizado para el momento de la investigación en una Unidad Psiquiátrica. Desde la criminología clínica y la fenomenología-hermenéutica, como método no experimental, se describe la influencia del alcohol en la comisión de un hecho delictivo, describiendo la conducta problema, desviada y patológica involucrada.

Palabras clave: alcohol, cárcel, clasificación penitenciaria, psiquiatría.

Abstract

This study examines a mentally ill offender who was convicted of murder and who was on work release, although hospitalized in a Psychiatric Unit, at the time of the research. Based on clinical criminology and hermeneutic phenomenology, a non-experimental method, the influence of alcohol on the commission of a crime is described, focusing on the deviant, pathological and problem behavior involved.

Key words: alcohol, prison, penal classification, psychiatry.

Résumé

Nous présentons le cas d'un reclus souffrant de trouble mental et condamné par homicide, jouissant du bénéfice de travail remarquable et hospitalisé au moment de l'investigation dans une Unité Psychiatrique. Nous décrivons, sous une approche méthodologique non expérimentale, de la criminologie clinique et de la phénoménologie-herméneutique, l'influence de l'alcool dans la commission d'un fait délictueux, tout en tenant compre du comportement-problème, ainsi que de la déviation et de la pathologie impliquées.

Mots clés: alcool, prison, classification pénitentiaire, psychiatrie.

Resumo

É apresentado o caso de um interno com transtorno mental preso por homicídio, favorecido com o beneficio de destacamento de trabalho e hospitalizado no momento da investigação em uma Unidade Psiquiátrica. Desde a criminologia clinica e a fenomenologia-hermenêutica, como método não experimental, se descreve a influencia do álcool na comissão de um fato delitivo, descrevendo a conduta problema, desviada e patologicamente envolvida.

Palavras chave: Álcool, cárcere, prisão, classificação penitenciária, psiquiatria.

Clinical criminology: The case of a mentally ill offender convicted of murder.

Criminologie clinique: Le cas d'un interne souffrant de trouble mental et condamné par homicide.

Criminología clínica: O caso de um interno com transtorno mental penalizado por homicídio.

Introducción.

Basta recordar los trabajos de Lombroso y Garófalo, y la consecuente explicación determinista (biológico, genética) de la conducta delictiva para reconocer que el marco de referencia de la criminología clínica en sus inicios está en la escuela positivista. No obstante, es el método fenomenológico-hermenéutico y no estos preceptos, por demás importantes en su momento histórico, los que se toman de referencia en el presente trabajo.

En el presente estudio se describe la expresión comportamental de un homicida, que para el momento de la investigación, se encontraba cumpliendo su pena beneficiado en el Centro de Tratamiento Comunitario (CTC). El seudónimo con el que se nombrará al penado en cuestión, brindando anonimato a su identidad, será "caso José" o en su defecto "José". El enfoque es particularizado, fenomenológico y hermenéutico, propio del abordaje de la criminología clínica. No se pretende disertar acerca del desarrollo histórico del delito, ni dirimir diferencias teóricas al respecto. Se parte de la premisa de que el crimen es producto no solo de un acto específico de una persona determinada, sino también producto de diversos factores, entre los que se señalan las instituciones generales, los conflictos y procesos culturales, la desorganización social, la opinión pública acerca de la conducta y el castigo, así como la influencia de la familia, amigos y el vecindario. También, las diferencias individuales, entre muchas otras, la habilidad técnica para ejecutar el crimen, las sociopatías, los trastornos mentales, las diferencias heredadas o adquiridas, en relación con los controles internos (inhibiciones) y externos (acceso al objeto del crimen).

  1. - Delito, homicidio.

    Desde el punto de vista formal se entiende por delito el acto previsto expresamente como punible por la ley (Verde, 2006). Es decir, la ley prohíbe bajo amenaza de sanción ese hecho. De manera que es y será delito la conducta especificada por la ley.

    Lo que define a José como autor de este acto criminal y delincuente es lo contemplado en la ley penal. Se introduce la sanción de naturaleza punitiva como consecuencia de un acto o hecho antisocial, siendo esta sanción potestad de un órgano jurisdiccional. Ahora bien, en la perspectiva criminológica, esté o no contemplado en la ley penal, es considerado delincuente el responsable de un acto que atente contra la sana convivencia o sea definitivamente antisocial; consideración que amplia el campo formal de la definición delictiva a una concepción natural y cultural del acto criminal, lo que en esencia se considera como desviación.

  2. - Drogodependencia, delito y homicidio.

    Hay delitos donde las sustancias psicoactivas o drogodependencia son un factor condicionante, desde el tráfico y venta hasta el uso de las sustancias, en cualquiera de sus modalidades, legales e ilegales, así como sus consecuencias (Ver, por ejemplo: Castillo, 2009;Avendaño, 2008; Rodríguez, 1989): a) el tráfico de un sujeto no consumidor motivado por la demanda de los consumidores de la sustancia, b) el delincuente funcional que condicionado por el síndrome de abstinencia, tan insoportable que busca aliviarlo con el consumo y para conseguir la sustancia comete delito (McCoun, Kilmer y Reuter, 2003), c) la delincuencia relacional donde el delito ocurre en tomo al consumo de la sustancia, como en el tráfico de drogas y compra de objetos robados, y d) la delincuencia inducida, originada por un estado de intoxicación por el consumo con hechos de violencia que pueden llegar al homicidio o suicidio, delitos contra la propiedad, seguridad y los llamados delitos sexuales (Salazar, 2001).

    Hay quienes demuestran que la asociación entre consumo y comisión de delito suele ser menos frecuente de lo que se piensa (Crespo y Bolaños, 2008). Sin embargo, no hacen una clara distinción entre consumo y dependencia a las drogas ilícitas, por lo cual sus resultados pueden presentar un sesgo en su interpretación y ajuste a objetivos como los tratados en el actual estudio. A pesar de ello, resulta conveniente resaltar que, a pesar de la evidencia que existe a favor para apoyar la hipótesis causal entre consumo/ drogodependencia y comisión de delito, existe un margen de variabilidad en la misma que muchas veces está determinado por condiciones personales, ambientales, entre otras; distintas e independientes al consumo o drogodependencia, pero que aunado a éste catalizan el surgimiento de la acción delictiva.

  3. - Trastorno mental, delito y homicidio.

    Hay individuos que se ven involucrados en delitos como consecuencia de su conducta patológica o trastorno mental, entendido éste como el estado patológico influenciado por una afección orgánica demostrable o no que afecta el comportamiento normal del individuo, caracterizada por confusión de ideas, perturbación emocional y conducta inadaptada (CIE-10, 1995; Freedman, Kaplan y Sadock, 1977). Se podrían considerar algunos elementos predisponentes que atribuidos a su particular padecimiento, en mayor o menor medida aerecentarían los llamados factores de riesgo que pudieran llevarlo a conductas problemas y/o cometer delito (Morales, 2006; Verde, 2006; Freedman y otros, 1977); como en el caso de pacientes con demencia donde es posible observar delitos contra la moral y las buenas costumbres, agresión física contra personas u objetos que en algunos casos pudieran llevarlo al homicidio; pacientes esquizofrénicos que pueden presentar algunas conductas problemas como el abandono de su propio grupo familiar, el vagabundeo errático y solitario, con la consecuente detención policial, como también ocasionar lesiones graves a terceros, pudiendo llegar incluso al homicidio como producto de sus ideas de perjuicio y daño. O, en casos extremos, planificar atentados contra sus supuestos perseguidores o victimarios, ejecutándolos con pleno convencimiento de estar defendiendo su integridad o de hacer justicia, aunque sea por sus propias manos.

    Los sujetos con trastornos de personalidad, muy en particular los trastornos de personalidad antisocial, son los que con más frecuencia se ven involucrados en delitos. Pero por su complejidad y mal pronóstico son un capítulo aparte dentro de los trastornos mentales. El trastorno de personalidad antisocial se caracteriza por manifestarse como un conjunto de perturbaciones o anormalidades que se dan en las dimensiones emocionales, afectivas, motivacionales y de relación social con los otros, franco carácter antisocial, desencadenante de un desajuste social gradual que al final convierte al individuo en un verdadero inadaptado social y con un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, convirtiéndose en una amenaza para sí mismo y para los otros (CIE 10, 1995; Lozada, 1991; Kernberg, 1987; Freedman y otros, 1977). Muy por el contrario, los pacientes con un retraso mental, rara vez aparecen como agentes activos o autores intelectuales de una acción delictiva; por lo general son agentes cooperadores, inducidos o manipulados por individuos "inteligentes" que se aprovechan de su condición.

    Debe recordarse que todo neurótico conserva un grado suficiente de integridad mental que le permite un mayor control en sus acciones ante situaciones de gran tensión o de sobre exigencia emocional y, con ello apreciar el valor de sus actos. No obstante, estos mecanismos de control en algunas circunstancias experimentadas resultan inefectivos, surgiendo como consecuencia el arrebato explosivo protagonizando acciones violentas o descargas...

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