En cuerpo y alma

 
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Para los venezolanos es casi un momento crucial de nuestra me moria histórica la fecha del 19 de Abril de 1810. Desde temprana edad hemos aprendido que esa cita fue el inicio defi nitivo de la Independencia en Venezuela.El acontecimiento ocurrió en la Plaza Mayor de Caracas cuando varios grupos sociales de los caraqueños de entonces rechazaron en conjunto el mandato obligatorio y asignado de Vicente Emparan, luego de la disolución de la Junta Suprema de España y la retirada del rey Fernando VII. La invasión napoleónica había desestabilizado en gran medida el reinado español, brecha de ingobernabilidad que aprovecharon los criollos independentistas para consolidar la revuelta que pondría punto fi nal al abuso y a la dominación monárquica, y abriría el camino a la libertad selectiva de la vida republicana que fue fi rmada el 5 de julio del año siguiente.El desenlace de este episodio no ha sido tan afortunado como podría esperarse desde la ilusión del relato heroico. Por todos es sabido que la lucha por la vida democrática en Venezuela ha tenido momentos similares a esta primera batalla, curiosos eslabones que se repiten, dolorosas amalgamas de acciones que se elevan en los marasmos oscuros de nuevas dictaduras; de progresiones engañosas y ejercicios insostenibles del poder que intentaron permanecer por encima de la voluntad popular y el deterioro. No es casual que el historiador Enrique Bernardo Núñez recordara siempre la pasión de actualidad que debe anidar en la historia, a la cual debemos aproximarnos no sólo por la relevancia de sus lugares trascendentes sino para dejar a los siglos futuros la moral sacada de esos acontecimientos, convencidos de que por la naturaleza de las cosas humanas habrán de repetirse de manera más o menos semejante.Es muy probable que esta preocupación guiara el espíritu crítico del zambo Juan...

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