?Se excluye a las adolescentes de la transicion de la fecundidad en Venezuela?

Autor:Freitez L., Anitza
Cargo:Report
 
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INTRODUCCIÓN

A comienzos de la década de los '90 era percibido, entre algunos organismos gubernamentales y no gubernamentales vinculados con el campo de la salud sexual y reproductiva y con la atención de las jóvenes embarazadas a edades tempranas, que la maternidad cn la adolescencia (1) no evidenciaba progresos, no obstante que la transición de la fecundidad continuaba avanzando. Por el contrario, algunos signos revelaban que la frecuencia de esos embarazos estaba aumentando o pasaba por una fase de estancamiento. Ello impulsó la creación de instancias como la Comisión Nacional para la Prevención del Embarazo Precoz (CONA PEP) desde donde se hicieron algunos esfuerzos para conocer las dimensiones de este problema e identificar posibles mecanismos de intervención, que se orientaron a través de la implementación de un plan nacional (Ministerio de la Familia-CONAPEE 1995).

Desde el año 2000 está cambiando el marco institucional y normativo dentro del cual se inscriben las funciones que había desempeñado la CONAPEE Se crea el Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, el cual trabaja con el Programa de Salud del Niño y del Adolescente de acuerdo con el esquema establecido en el Modelo de Atención Integral en Salud. En el año 2003 se formuló el Programa Nacional de Promoción de la Salud y el Desarrollo de los y las Adolescentes (2) con el propósito de contribuir a garantizar el derecho a la salud y a la atención integral de la población de l0 a 19 años, en el marco de los derechos y deberes establecidos en la Ley Orgánica de Protección del Niño y el Adolescente (LOPNA) y la Constitución Nacional (1999) (MSDS, 2003).

En los últimos años se ha renovado la preocupación por el fenómeno de la reproducción a edades tempranas, a juzgar por el tratamiento del tema en los medios de comunicación y por las inquietudes referidas por algunos representantes de organizaciones no-gubernamentales. En cuanto a las instituciones de gobierno, fundamentalmente los minislcrios de salud y educación, el posicionamiento sobre el tema y las modalidades de intervención que se han adoptado lucen nuevamente fragmentadas y débiles los mecanismos de seguimiento Una vez más se llama la atención sobre la alta fecundidad en la adolescencia generalmente a partir de la presentación de algunos índices y de la comparación de Venezuela con otros países, pero son escasas las investigaciones que podemos exhibir para responder las numerosas interrogantes que se levantan sobre este tema.

Venezuela,con una estimación de la tasa de fecundidad adolescente para el período 2000-2005 en el orden de 93 por mil, se coloca por encima del promedio de América Latina y el Caribe (80 por mil) y de países como Cuba Chile, Argentina, Uruguay y Perú, cuyos niveles están en el rango de 50-65 por mil. Hay cuatro países que le superan: Nicaragua, Honduras, Guatemala y República Dominicana 000-120 por mil), También vale destacar que los países donde las tasas de fecundidad adolescente alcanzan los niveles más elevados, superiores a 170 por mil se ubican en África (Liburia, Níger, Sierra Leona y Uganda), mientras los niveles más bajos se distinguen en algunos países europeos como Suiza, Italia, Suecia, Holanda y Japón, donde las tasas varían de 3 a7 por mil (3).

El título de este trabajo, ¿se excluye a tas adolescentes de la transición de la fecundidad en Venezuela?, alude a una de esas grandes interrogantes que nos formulamos al constatar, en primer lugar, que la transición a niveles más bajos de la fecundidad ha alcanzado avances notables en el curso de poco más de cuatro décadas, sin embargo, la fecundidad adolescente no sólo ha sido resistente a ese proceso de cambio sino que incluso ha tenido períodos de repunte, Los últimos dos decenios prácticamente se han perdido en materia de prevención de la maternidad en la adolescencia a juzgar por los retrocesos observados. Como se verá, esa variación en alza no se confinó a ciertas entidades federales, sino que se propagó en toda la geografía nacional independientemente de la fase de la transición y de los índices de urbanización y de bienestar.

Puede argumentarse que estas jóvenes que tienen una iniciación rcproductivatemprana no estarían siendo excluidas del proceso de transición porque probablemente al final de su vida fértil habrían alcanzado una descendencia limitada a 2 o 3 hijos. Sin embargo habría que reflexionar sobre los costos individuales y sociales de un modelo reproductivo con esas características. Ello nos lleva a otra interrogante, ¿cuáles son los grupos de adolescentes que no participan de ese proceso de transición?, Como analizaremos en este trabajo, Los índices de fecundidad adolcscente rcferidos al promedio nacional no hablan de ha heterogeneidad de situaciones que existen. En el ámbito territorial las distancias en la intensidad de la reproducción en edades jóvenes es considerable, pero las brechas son aún superiores cuando se discrimina según la educación alcanzada. Los riesgos de ser madre antes de los 20 años pueden hasta triplicarse cuando las jóvenes no han superado la escuela básica y llegan a multiplicarse por 5 entre las jóvenes del quintil socioeconómico más pobre.

LA FECUNDIDAD ADOLESCENTE EN VENEZUELA: DESCENSO, ESTANCAMIENTO O REPUNTE

Al inicio del proceso de transición, en el curso de los años 60, la fecundidad adolescente experimentó un descenso más pronunciado al observado respecto a la fecundidad total (gráficos 1 y 2). Ese período coincide con la etapa en la cual se registra un avance notable en la masificación del acceso a la educación, que se manifestó en una permanencia mayor de las mujeres en el sistema educativo. En las décadas siguientes la evolución de la fecundidad adolescente con frecuencia se aleja de la tendencia de cambio de la Tasa Global de Fecundidad (TGF). Esa debilidad en la relación entre la evolución de la fecundidad adolescente y de la fecundidad total y de otros grupos de edades es verificada por Guzmán y colegas al analizar el patrón de comportamiento antes y despuds de 1990 en un grupo de países latinoamericanos, argumentando que ello se debe a determinaciones socio-culturales ligadas al inicio temprano de la maternidad que aun mantienen alta valoración en países de la región, mientras que los determinantes de la fecundidad en otras edades están mas relacionados con el tamaño de la descendencia (Guzmán et al. 2000).

El interés que levantó el tema de la maternidad en la adolescencia desde finales de los ochenta se expresó en algunas demandas de información e investigación. En ese sentido, la Encuesta Social de 1993 (ENSO'93) en uno de sus objetivos específicos establecía ta necesidad de estudiar el patrón de comportamiento reproductivo de las adolescentes (Freitez, Romero y Di Brienza, 1993). Ese requerimiento mantenía vigencia cinco años más tarde cuando se realiza la Encuesta Nacional de Población y Familia 1998 (ENPOFAM'98) cuya información permitió ahondar más en el conocimiento de las variablcs intcrmcdias y los factores detcrminantes de la reproducción a edades tempranas.

De la evaluación que hiciéramos de la tendencia de la fecundidad adolescente a comicnzos de esta década, considerando las esti maciones retrospectivas derivadas de csas dos encuestas y otras provenientes de fuentes independientes, no fuc posible distinguir una evolución clara, ya que según las fuentes o procedimientos los niveles eran bastante dispares e incluso mostraban tendencias contrarias (Freitez, Di Brienza y Zúñiga, 2000). Entonces se recomendó emprender un esfuerzo mayor de revisión de las estimaciones de la fecundidad adolescente tomando en cuenta todas las fuentes dispo nibles-a las cuales debía agregarse el Censo 2001 una vez que estuviera disponible-, a los fines de establecer con mejor propiedad su tendencia y responder a las inter rogantes respecto al curso de dicho fenómeno. Esa evaluación aun es tarea pendiente. Algunos insumos para su realización se brindan en la primera parte de este trabajo, al examinar las estimaciones de la fecundidad adolescente provenientes de la aplicación del método de hijos propios a los Censos de 1981, 1990 y 2001. Este procedimiento ha permitido disponer de una serie de tasas para un período de casi tres décadas, con referencia al conjunto del país y a las divisiones administrativas mayores.

Además de establecer la tendencia de la fecundidad en edades tempranas en esta parte del trabajo se ha buscado identificar cuáles son los sectores de la población que han contribuido a los avances y retrocesos que ha experimentado este fenómeno en Venezuela, a través del análisis de las tasas de fecundidad adolescente según ámbitos territoriales y diferenciadas por educación y estrato socio-económico.

¿QUÉ NOS DIJERON LAS ENCUESTAS DE 1977, 1993 Y 1998?

En el estudio sobre el comportamiento sexual y reproductivo de las adolescentes realizado en el año 2000, se evaluó la tendencia de la fecundidad adolescente a través de dos medidas: la tasa especifica de fecundidad para el tramo de 15 a 19 años y la proporción de mujeres que han tenido un hijo antes de los 20 años basada en la experiencia del grupo de 20 a 24 años, quienes han completado recientemente el período de la adolescencia (Freitez, Di Brienza, Zúñiga, 2000). Los resultados revelaron que según la ENPOFAM'98 el nivel de la fecundidad adolescente ascend fa a 87 hijos nacidos vivos por cada mil mujeres de 15 a 19 años, mientras que la ENSO'93 y la ENF'77 habían situado dicho indicador en el orden de 81 y 97 por mil, respectivamente. Esa aparente oscilación no era confirmada claramente al considerar las estimacione.s retrospectivas provenientes de las últimas dos encuestas, asícomo las tasas derivadas de las estadísticas vitales y las proyecciones de población. Respecto a la segunda medida analizada -la proporción de mujeres que han tenido un hijo antes de cumplir los 20 años- el estudio mostró que, a lo largo del período de observación, el indicador se mantiene por encima de 30% con...

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