¿El fin de Obama?

Trajes elegantes, salón iluminado y una cacofonía de voces resonando por el lugar. Así esperaban los republicanos de Georgia los resultados electorales el pasado 4 de noviembre, día de los comicios de mitad de periodo de Estados Unidos. A poco más de un kilómetro de distancia, y pese a estar en la misma ciudad, Atlanta, las sensaciones eran totalmente distintas: look casual, luces apagadas y música de moda a todo volumen. Ese era el ambiente de los demócratas.Los contrastes no acababan ahí. Los asistentes eran y actuaban diferente en cada sitio. En la primera fiesta predominaba gente blanca hablando en pequeños grupos como si estuviesen finiquitando negocios. En la segunda, había una mezcla de razas y algunos bailaban mientras otros conversaban o se tomaban selfies.Desde hace unos años, las diferencias entre los militantes de ambos partidos van más allá del programa político que siguen. Existe un choque cultural que hace a cada grupo totalmente distinto en su educación, intereses y temores. Mientras unos defienden las uniones homosexuales, otros creen en el matrimonio como un nexo entre un hombre y una mujer; a la vez que unos respaldan la intervención del Estado en el sistema de salud para ampliar la cobertura de los seguros médicos, otros demonizan esa actuación y piensan que afecta a la pequeña empresa y desestabiliza el presupuesto. La lista de desavenencias es larga, involucra toda clase de temas y evidencia el mayor fracaso de la presidencia de Barack Obama.No existe una América conservadora y una liberal. Sólo existen los Estados Unidos de América, sentenció el hoy Jefe de Estado el 26 de julio de 2004, el día en que se dio a conocer ante su país y el mundo con su discurso durante la Convención Nacional del partido Demócrata de ese año. Cuatro...

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