Fiscalía acusó a 11 policías del Cicpc por desaparición forzada

 
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En cinco años de lucha por lograr que se haga justicia por una doble desaparición forzada, la abogada Milagros Ortiz no ha perdido la fe y la esperanza, y sigue perseverante en su empeño por que los responsables paguen por ese delito.En los últimos días ha vis to que el caso pareciera que va por buen camino, pero hay detalles que la hacen dudar de que la mano de la justicia alcance a todos los implicados.Una de las víctimas de la des aparición forzada es el segundo de los hijos de la abogada, Joseph Joel Hernández Ortiz, y la otra es el amigo de este, Yenderson Gutiérrez. La última vez que los vieron fue el 21 de agosto de 2012 en la noche cuando salieron en una moto desde la Bajada de los Bueyes, en la avenida José Ángel Lamas en la parroquia San Juan.Esa noche, cuando el vehícu lo transitaba por detrás de la Maternidad Concepción Palacios unos hombres vestidos de civil interceptaron la moto Bera, de color rojo, obligaron a los conductores a bajarse y los introdujeron en una camioneta Cherokee negra. En la zona aplicaban un dispositivo policial con vehículos y motos no identificados.Al día siguiente Milagros Or tiz se enteró de que Joseph Joel no había ido a dormir a la casa de su abuela paterna, donde vivía, porque en la casa de su madre todo le recordaba a su padre: un oficial de la PM que murió en un accidente.A partir de ese momento co menzó la búsqueda. Milagros Ortiz colocó afiches con la fotografía y el nombre de su hijo Joseph Joel en las calles. Luego la madre comenzó a recibir mensajes de texto enviados desde el celular de su hijo hasta el 29 de agosto. Los mensajes eran elaborados con palabras que no eran usuales en el joven.Pero la incógnita del para dero de los desaparecidos comenzó a despejarse cuando Ortiz recibió la llamada de un hombre que estuvo preso en la División contra Extorsión y Secuestro del Cicpc. Le notificó que su hijo y otro joven estaban aislados de los demás detenidos en esa dependencia. Ambos tenían la cara cubierta con tirro, estaban muy delgados y habían sido torturados.El hombre, que fue trasladado desde el Cicpc a un penal, le narró a Ortiz que en un descuido de los policías Joseph Joel logró darle el número telefónico de su madre.Milagros Ortiz no se dirigió al Cicpc, pero fue a un comando de la GNB donde indagaron sobre dos llamadas realizadas desde el celular de Joseph Joel, una a la sede policial...

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