Terminó la función del hombre que combatió los lugares comunes

 
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Se apagaron las candilejas para Gilberto Pinto, el dramaturgo nacido en la parroquia Santa Rosalía en 1929. Su viuda, Francis Rueda, anunció que el autor de La visita de los gene rales IV Premio Nacional del Libro 2006 falleció ayer en la madrugada. Había luchado varios años contra enfermedades del corazón que lo obligaron, luego de un infarto, a usar un marcapasos. Mañana a las 5:30 de la tar de comenzará el velorio y a las 9:00 de la noche sus restos serán cremados. Pinto destacó como escri tor de teatro por sus piezas de carácter realista y social, pero también lo hizo como actor y director de obras escritas por autores cruciales de la modernidad, como John Steinbeck, Federico García Lorca, Luigi Pirandello y Henrik Ibsen, al que frecuentemente citaba. En una entrevista que conce dió a El Nacional en octubre de 2008 se quejó de la proliferación del teatro comercial y evasivo, en forma de monólogos y escritos por autores que piensan en el amor de la cintura para abajo. La postura no es extraña, pues Pinto dedicó su vida a ir en contra de los estereotipos y los lugares comunes para descarnar las realidades más atroces de la sociedad venezolana. El dramaturgo tiene que de fender la verdad. Debe dirigirse a la sociedad en la que vive. Pero tiene que ponerse los pantalones: por allí hay mucho dramaturgo evasivo y cobarde que no quiere respetar las leyes del teatro, afirmó en esa ocasión el ganador del Premio Nacional de Teatro del año 1999. Transformación. Por aquellos días su entrega al trabajo era permanente: apenas había terminado El peligroso encan to de la ociosidad y La visita de los generales; además, en Ca racas se exhibía La guerrita de Rosendo y en Madrid, El hombre de la rata. Descubrí que el teatro es un transformador de transformadores. El teatro no hace la revolución porque no le corresponde, pero sí puede cambiar la...

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