La marca roja de la autopista

 
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Mario Álvarez manejó la gandola con 19.500 kilos de carga más de 30 kilómetros con un caucho espichado. Cuando faltaban cerca de 4 para llegar al peaje, se le reventó el segundo. Así, haciendo cojear a una cava de pollo congelado, rodó por miedo a detenerse en la autopista Valencia-Puerto Cabello. Álvarez, que salió de Chivacoa, se recuesta del capó a esperar a que la empresa de transporte le haga llegar dos enormes cauchos para poder seguir su camino. Prefiere causarle un daño al vehículo, prefiere perder el día esperando los repuestos, prefiere rodar con el tac, tac, tac de la incertidumbre, a pararse en el hombrillo de esa vía acechada por malas noticias y malos recuerdos.El domingo pasado se cumplieron seis meses del asesinato de Mónica Spear y Thomás Berry en el kilómetro 194. Esa reminiscencia persigue a los conductores particulares, a los grueros, a los funcionarios de seguridad, a los vecinos de la autopista.El suceso se convirtió en una marca en el mapa que se mueve de acuerdo con la aprensión del que la transite: Aquí fue lo de Mónica, Por aquí mataron a la miss, En esta curva pasó la tragedia de la muchacha. Cada quien cree que está en el sitio del hecho, cada quien siente que puede ser también víctima.Aunque es mediodía, en el lugar donde asesinaron a la pareja corre una brisa fría. Dos árboles de fronda amplia cubren el hombrillo del canal de subida justo donde detuvieron el carro con un desperfecto esa noche. A pocos metros hay una quebrada convertida en vertedero de basura; entre las piedras y el monte se ven cauchos rotos, botellas ­muchasde cerveza, una tabla de plástico rosado que pertenecía a la mesa de una niña. Una tubería de Pdvsa gas se asoma de vez en cuando. Y está la brisa fría.Una patrulla de la policía municipal de Puerto Ca bello se detiene. Ahora todos dicen `Aquí fue...

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