Michel Hausmann: Siento culpa por no estar en Venezuela dando la pelea

Rabia. Cuando Michel Hausmann piensa en Venezuela siente rabia. Aunque cada vez menos, dice. Piensa en aquel día de agosto de 2010 cuando dejó el país movido por una sucesión de acontecimientos que habían comenzado un año antes en el Aula Magna de la UCV.Hausmann, entonces uno de los nombres jóvenes que más destacaban en la movida escena teatral caraqueña, creador junto con Yair Rosemberg de Producciones Palo de Agua, dirigía en la majestuosa sala de la UCV la obra El violinista sobre el tejado, la historia de Tevye, el padre de cinco hijas que intenta mantener sus tradiciones judías ante las influencias que invaden las vidas de la familia.El hijo mayor del economista Ricardo Hausmann, también judío, no salió de su asombro cuando le comunicaron que la Orquesta Gran Mariscal de Ayacucho se retiraba de la producción porque era «una obra judía» y temía perder el subsidio del gobierno de Hugo Chávez. El presidente había promovido manifestaciones públicas contra el Estado de Israel, lo maldijo en televisión y sus partidarios atacaron la sinagoga de Maripérez, en Caracas. Aquel año 2009, Salomón Cohen, representante de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela, registraba 200 ataques contra la comunidad judía de Venezuela.En marzo de 2010, también en el Aula Magna de la UCV y durante la presentación del musical Jesucristo Superestrella, lanzaron dos bombas lacrimógenas en el sótano de la sala. En aquel momento la rectora Cecilia García Arocha calificó el suceso como un acto terrorista.Meses después, en la avenida Rómulo Gallegos, a la altura del Millenium Mall, Hausmann fue víctima de un asalto que, asegura, le llevó a tomar la decisión que tanto había postergado: dejaba el país. Había visto en el rostro de aquel hombre que quería su celular la cara del odio y en él, en apenas instantes, habían aflorado los peores sentimientos.Hizo maletas, se despidió de una reconocida y prometedora trayectoria en Caracas y se fue a Nueva York, a estudiar un master en Fine Arts en la Universidad de Columbia. Un programa de tres años que describe como una de las mejores experiencias de su vida.Quería regresar sabiendo que la situación era complicada en Venezuela. Su intención era poner al servicio del teatro nacional todo lo que había aprendido. Sin embargo, el 14 de abril de 2013 Nicolás Maduro se declara vencedor de las elecciones presidenciales y Hausmann lo pensó mejor: su esposa acababa de dar a luz morochos y se convenció de que era momento de echar raíces en otro lugar. Sintió rabia porque en su país era donde profesionalmente quería estar. No regresa desde 2014.En Nueva York estuvo cinco años. Su propósito como director y dramaturgo es hacer un teatro que ayude a transformar la sociedad, pero las obras que se montaban en Broadway y en las...

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