Una muestra indaga en el Taller Libre de Arte

Resulta difícil definir qué fue el Taller Libre de Arte, el eje de la exposición que al berga la galería Odalys. No fue un movimiento, pues no tenía manifiesto; tampoco fue una escuela, aunque estaba adscrito al Ministerio de Educación y en él se dieron clases. Reunió a intelectuales de la talla de Alejo Carpentier con artistas que de día eran obreros. El historiador Francisco Da Antonio curador de la muestra junto con el investigador Douglas Monroy prefiere hablar de él como un local, un punto de encuentro en el que se sentaron las bases de la vanguardia nacional. La exhibición está compuesta de 41 pinturas, todas prestadas por coleccionistas privados. El conjunto intenta profundizar en este capítulo corto duró cuatro años, de 1948 a 1952 al que, sin embargo, se le atribuye el chispazo inicial de la internacionalización del arte venezolano, su entrada en la modernidad. Un ejemplo: la primera individual de Jesús Soto se dio en el taller, en 1950. Hay creaciones de Mario Abreu, Mateo Manaure, Lourdes Armas, Emma García, el propio Da Antonio, José Fernando Diez FEZ, César Enríquez, Ángel Hurtado, Humberto Jaimes Sánchez, Luis Guevara Moreno, Alirio Oramas, Régulo Pérez, Enrique Sardá, Pedro León Castro y Marius Sznajderman, entre otros. Una de las obras más desta cadas es Personajes, de Abreu, fechada en 1949, un guiño nada directo a Las señoritas de Avignon de Pablo Picasso. La pieza pone a la mancha, al tra zo libre y a la línea vertical muy por encima de la forma. El lector debe imaginar que viene de ver sólo los paisajes de Manuel Cabré, la pintura académica de Arturo Michelena y Martín Tovar y Tovar; o de...

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