POLITICA, DEMOCRACIA Y CONTINGENCIA: UNA LECTURA DE LA ETICA DE SPINOZA.

Autor:Sanchez, Nuria
 
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POLITICS, DEMOCRACY AND CONTINGENCY. AN ACCOUNT OF SPINOZAS'S "ETHICS"

> (T. Negri, Spinoza et nous)

La implacable resistencia de Spinoza frente a un planteamiento trascendental, es decir, frente a todo metodo que se encamine desde los objetos hacia nuestro modo de conocerlos, puede ser un eficaz punto de acceso a una obra como la Etica. Quien preconiza no ridiculizar, despreciar ni detestar los afectos habria reaccionado con autentico horror ante esa matriz teorica de todos los expedientes imaginarios que pretenden resolver problemas teoricos construyendo un artificioso imperio dentro de otro, a la que pertenece igualmente el supuesto de que mas alta que la realidad efectiva se encuentra la posibilidad (1). El sistema conceptual de Spinoza nos ensena que la escision entre la posibilidad y la realidad es un legendario asylum ignorantiae, toda vez que consolida la creencia supersticiosa en que tenemos tiempo, hay tiempo y disponemos de el--esta en nuestras manos, se deja gobernar por nosotros--para enfrentarnos al mundo y a la naturaleza como totalidad englobante de la interconexion de los entes. De esa hipotetica temporalidad estan hechos los suenos de la deliberacion aristotelica, mediante la que el agente intenta traer hacia si, seleccionando y ejecutando los medios oportunos, el fin deseado. Pero ese sueno necio y ciego ante la realidad del mundo late, de una manera seguramente mas profunda, en toda formulacion del acceso a la verdad del ente en los terminos de una verdad fenomenologica, de una veritas transcendentalis:

> (2). Muy lejos de este pretendido margen temporal, que para Spinoza no es sino una ficcion mas, anhelada por la mente humana, la Etica exhorta a buscar un conocer que lo sea propiamente y que proceda del >3, esto es, de la union y del amor derivados de la conciencia de > (4). Solo Dios cumple las condiciones exigidas por ese bien supremo, con vistas al cual apetecemos el resto de bienes. Pero un conocimiento semejante exige una subversion completa de la logica imaginaria que alumbra las nociones "demasiado humanas" de perfeccion, imperfeccion, bien y mal, y emparentada con los relatos de los profetas biblicos. Todos esos terminos, que por lo general se consideran solidamente fundados--autenticas evidencias eideticas--, quedarian reducidos a mera vaguedad teorica si el sujeto que los forja viese malogrado su presunto dominio sobre el tiempo. Algo que anuncian inexorablemente textos como el siguiente:

> (5). 1. ?Un modo de ser divino?

Si se adopta como punto de partida de una teoria acerca del ser el tiempo en el que los hombres se instalan por medio del pathos--alegre o triste--, a saber, el tiempo del estado de animo en que se encuentran (6), no se alcanzara nunca esa union de la mente humana con el espiritu divino por el que, como reza la cita evangelica que aparece en exergo del TTP (7), sabemos que estamos en Dios y que Dios esta en nosotros. Sabernos fundados en esa sustancia explica que podamos llegar a sentir y experimentar que somos eternos (E5, P23), salvandonos asi de la zozobra del individuo embarcado en la incierta nave de sus anhelos, meros materiales imaginarios (8). Dejado a un lado el punto de vista de los afectos pasivos, esto es, el punto de vista de la impotencia humana, solo queda partir de la omnipresencia de Dios en tanto que causa inmanente, no transitiva de todas las cosas (9). De esta decision ontologica se sigue, por un lado, que Dios sea causa no solo eficiente, sino real de la esencia de todas las cosas, que dependen de el como modos que expresan sus infinitos atributos (E1, P25 y C). Con ello, la operacion de expresion se convierte en eje de una ontologia, en la que se ex-plica la sustancia infinita que es Dios, que debemos evitar reducir a terminos demasiado comprensibles para una naturaleza tan tendente a la ficcion como la humana, esto es, que debemos intentar no formular en terminos imaginarios (10). La comprension de todo lo que acontece en el mundo por medio de una infinita trabazon de causas eficientes que se determinan a obrar unas a otras, siendo todas finitas y de existencia igualmente determinada (E1, P28) es todo lo que esta en nuestra mano saber del ser intensivo divino: el ser de un mundo tal es la expresion (naturaleza naturada; E 1, P29, Esc) de la causa sui que es Dios, injustamente maltratado por las descripciones humanas del orden del mundo. Esa expresion modal no sera tan sencilla como la entiende, por ejemplo, Francisco Suarez, pues el sistema de Spinoza concede, tal vez a su pesar, la presencia de un corte irreductible entre la sustancia infinita y el ser de los cuerpos:

>. (11) La discusion que concierne a buena parte de la correspondencia de Spinoza con Walther von Tschirnhaus (cartas 50, 51, 80-83) localiza un punto sin duda esencial para entender la apuesta metafisica del primero o malinterpretarla de una vez por todas. En efecto, la causa sui--concepto extraordinario y de rasgos peligrosamente noumenicos para el sistema spinoziano, como lo ha sostenido Vidal Pena a proposito de la presunta "ironia objetiva" del metodo geometrico (12)--no puede reducirse a una sencilla deduccion de las series causales en que se engarzan los modos. El que todo lo que hay en el mundo sea expresivo del ser de Dios tiene como una de sus contrapartidas la inviabilidad de asignar un tiempo determinado y propio a ninguna de las criaturas, que se encuentran sin excepcion en un regimen de > (E2, Def.5)--en una indefinicion sobre la que se conforma su deseo--y pueden considerarse una sola cosa singular, toda vez que estan atravesadas y como animadas por el ser infinito de Dios. La deliberacion o el proyecto no son categorias apropiadas para dar cuenta del ser del conatus, que acoge un considerable numero de determinaciones que pasan desapercibidas al sujeto. Esa animacion afecta naturalmente a axiomas como > (E2, Ax.2), que consuma un inequivoco descentramiento del sujeto al desalojarlo de la posicion privilegiada del cogito: pensar se entiende a partir de ahora desde el vivir y la conducta de los individuos, con arreglo a su modo de reaccionar ante las circunstancias y a sus intentos por mejorar el regimen de vida de uno mismo y de los demas. Vivira mejor quien mayor conciencia extraiga de las relaciones que mantiene con otros entes. No encontramos en Spinoza una ontologia basada en el temple del desengano, como ocurre en Gracian, que tiene el arte de la > (13) por juego pragmatico-social que oculta la nada a que se han reducido ya los tiempos. Tampoco es la > en conocer los idolos de los que dependen los animos ajenos--cada cual constructor de su peculiar teologia--> (14), por cuanto la razon debe ejercer su guia y los hombres aproximarse infinitamente a ella de la mano de su actividad politica. La inagotable alegria que implica el conocimiento adecuado de Dios le permite a Spinoza prescindir del > (15).

El poder divino no es, pues, virtual, como han pretendido hacer creer todos los teologos que han expuesto su imperium mediante el simil con el poder de los soberanos humanos (16), sino exhaustivamente local, es decir, Dios esta en cada movimiento que los cuerpos se imprimen mutuamente, de la misma manera que esta en cada comunidad que se proporcionan una forma determinada de existencia en comun (17), pues le aporta el fundamento. Por ello, > (E5, P23). La integridad de los entes a la que nos referimos con el nombre de Naturaleza y la integracion de potencias en que consiste el Estado tienen a su base la eternidad divina, es decir, la economia extensiva de los acontecimientos del mundo y de las acciones humanas se fundamentan en la intensidad de la causa sui. No es de extranar que la nocion cartesiana de extension pareciera a Spinoza a todas luces insuficiente para explicar lo real. Esto afectara a lo que se entiende en este pensamiento por definiciones constructivas--geometricas--, toda vez que la construccion geometrica (18) es el modelo de la posicion en la existencia de los entes del mundo. Esta en nuestra mano concebir las cosas como actuales en relacion con el espacio o el tiempo o en la medida en que > (E5, P29, Esc.), pero solo de la segunda manera lograremos advertir lo que son verdadera y realmente. El entero aparato geometrico spinoziano solo se acciona con ayuda de ese motor movil--la >--que es Dios, que confiere a todos los seres un conatus especifico--el deseo es la intensidad salvifica de una sustancia extensa--, destinandolos por otro lado a asimilar que, contrariamente al fragmento de Heraclito, su unico caracter consistira en la aceptacion de un destino metafisico, que, lejos de obturar la accion, la pone en la existencia como algo real y analizable geometricamente:

>. (19) 2. La sintesis absoluta o el ser del cuerpo

Lejos de definir el alma a partir de su presunta influencia sobre el cuerpo o al contrario, incurriendo en errores tipicos de la abstraccion cartesiana (20), Spinoza funda su ser en > (E2, P11, D)...

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