Presentación

AutorEdison Lucio Varela Cáceres
Páginas25-30

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La alegría nos embarga al poder obsequiar un nuevo número de esta publicación periódica a nuestros asiduos lectores. En esta oportunidad con el aditivo de que la misma está dedicada a honrar la obra académica del estimado profesor José PEÑA SOLÍS. Las razones para el regocijo sobran, ya que siempre es motivo de satisfacción el poder homenajear a aquellos juristas que se han destacado por una vida profesional excelsa, ya sea porque sobresalgan como maestros, doctrinarios o magistrados; pero es el caso que el profesor PEÑA

SOLÍS ha sabido brillar en todos estos campos y de ello dan fe sus numerosos discípulos, varios que aquí colaboran.

Ciertamente, la mayoría de los abogados conocemos al profesor PEÑA SOLÍS a través de su enjundioso Manual de Derecho Administrativo, obra indispensable para cualquiera que se acerque al análisis de las instituciones que componen dicha área del Derecho. Otros contaron con la suerte de recibir sus lecciones o de compartir en su despacho en la Corte. Por mi parte, atesoro la grata experiencia -recién llegado a la capital- de escucharlo en una conferencia y de apreciar su claridad expositiva y profundidad de pensamiento, notas que también poseen sus diversos textos y que le han deparado merecido prestigio en el foro. Como recuerda MARTÍNEZ VAL: «... para el profesor la

claridad no es una cortesía, es una primerísima obligación»1.

En efecto, para el equipo que participa en esta Revista es un verdadero honor el poder obsequiar esta modesta publicación y así testimoniar el aprecio que se profesa a aquellos sabios varones que han servido a las ciencias jurídicas y no la han usado para fines torcidos; que han ofrecido sus conocimientos

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para formar a los profesionales de hoy y lo han hecho sin esperar nada a cambio, salvo, tal vez, la esperanza de que, a través de su menester, la patria se enrumbe a nuevos horizontes; y también, a aquellos que les ha tocado administrar justicia y con sus manos iluminadas han guiado a los justiciables por el camino de Temis y no la han usado para pesar en su balancín la moneda con que permutan su propio decoro.

En fin, para todos los que creen en el Derecho, debe ser motivo de júbilo el contar a juristas de la talla del profesor PEÑA SOLÍS entre los suyos, si hubieran más hombres como este, definitivamente el triunfo del Estado de Derecho sobre la arbitrariedad, la ignominia y el abuso estaría garantizado, y los males que hoy nos azotan, si bien es probable que existirían, al menos contarían con un cortapisa justiciero que les haría frente y retroceder.

El Nº 7 de la Revista Venezolana de...

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