PROPIEDAD Y LIBERTAD DE DISPOSICION EN LA ANTIGUEDAD TARDIA HISPANA.

AutorMeg

PROPERTY AND FREEDOM TO DISPOSE IN THE LATE HISPANIC ANTIQUITY

Introducción

El paso de la Antigüedad a la Edad Media no se produjo de forma inmediata. Hubo un periodo intermedio tardoantiguo que no fue ni antiguo ni medieval, sino ambos a la vez. En Hispania coincidió con la presencia visigoda desde el desmoronamiento del Imperio Romano de Occidente, a finales del siglo V, hasta la ocupación musulmana a principios del siglo VIII. Fue un periodo clave para la consolidación de los principios que inspirarían el Derecho medieval castellano que terminó por extenderse a todos los reinos de España y a América.

A la llegada del pueblo visigodo, Hispania estaba en gran medida romanizada, a excepción de algunos reductos del interior--descontentos con la política romanay del norte peninsular, apegado a usos y tradiciones locales. Los nuevos ocupantes ya se habían romanizado tras décadas de asentamiento en territorios del Imperio, primero en Oriente y después en Occidente, de ahí que su legislación tuviera una clara presencia del Derecho romano, no recogido de forma literal, sino interpretado desde la óptica germana. La influencia romanista se explica desde la realidad de que el pueblo visigodo ya no era puramente germano. Estaba formado por una mezcla de pueblos con preeminencia goda, por supuesto, a la que se habían unido en su marcha por el Imperio restos de otros pueblos germanos y no germanos (celtas, vándalos, hunos, etc.), así como grupos locales--excluidos o temerosos de perder su estatus--que encontraron seguridad bajo la dirección de los caudillos visigodos. Ello explica que terminaran uniéndose también grupos de galorromanos y más tarde de hispanorromanos, que favorecieron la relación con el Derecho romano.

La romanización de los visigodos tuvo una importancia trascendental para la regulación de la propiedad en las leyes góticas, que, abandonando gran parte de sus tradiciones colectivistas, incorporaron una concepción más romana, individualista y partidaria de la más amplia libertad de disposición del propietario sobre sus bienes. Pero la continua lucha por el poder privó al propietario de la seguridad jurídica que había ofrecido el Derecho romano, sufriendo continuas confiscaciones arbitrarias y contrarias a la ley. Afortunadamente, las luchas cesaron al llegar la Alta Edad Media y se benefició de la regulación recibida.

En ocasiones se resta relevancia a este periodo histórico, pero la realidad es que fue decisivo para el Derecho castellano que, partiendo de los restos del Derecho visigodo de tradición romanista recogido primero en el Liber Iudiciorum y después en el Fuero Juzgo, constituyó el núcleo de un ordenamiento medieval castellano que, a la larga, se impondría en España y en América durante la Edad Moderna (1).

  1. El Derecho en la Hispania visigoda

    Afirma Alvarado que el derecho tardorromano siguió vigente en Hispania con los visigodos por tres vías. En primer lugar, por la aplicación directa del Código Teodosiano (2) a los ciudadanos hispanorromanos y con carácter supletorio a los visigodos. En segundo lugar, por la incorporación de preceptos claramente romanos a la legislación visigoda. Y, en tercer lugar, por influencia de la Iglesia, que continuó inspirándose en el Derecho romano para crear sus normas (3). El modo de manifestarse esta influencia sobre el Derecho gótico nos permite distinguir dos clara etapas, una primera que llegaría hasta el año 654, año en que Recesvinto promulgó el Liber Iudiciorum, y otra segunda a partir de su promulgación.

    Con respecto a la primera etapa, las discusiones se han centrado en si el Derecho visigodo, que ya tenía un alto grado de romanización, tuvo carácter territorial o personal. Un sector doctrinal ha defendido la tesis personalista de aplicación del Derecho, inclinándose por la vigencia del Derecho romano vulgar entre los hispanorromanos mientras la población visigoda se regía por sus propias leyes, el Código de Eurico (Codex Revisus tras la actualización de Leovigildo a fines del siglo VI) y el Breviario de Alarico, en los que las leyes y costumbres germanas se fundían con el Derecho contenido en el Código Teodosiano y diversas obras jurisprudenciales vulgarizadas. Frente a esta tesis se ha defendido el carácter territorial del Derecho visigodo desde un principio, lo que supondría que éste habría sido aplicado a todos los habitantes, visigodos o hispanorromanos, si bien el Derecho romano habría mantenido un carácter subsidiario (4). Para Alvarado, sin embargo, podrían apreciarse dos subetapas dentro de esta primera:

    "hasta el Codex Revisus de Leovigildo, los romanos se regían por su derecho y los godos por su derecho nacional, aunque, en ausencia de norma, podían acudir al derecho romano. A partir de Leovigildo, ambas poblaciones se regían por el derecho del rey, pero, caso de vacío legal, acudían al derecho romano" (5).

    La segunda etapa comenzaría con la promulgación en el año 654 del Liber Iudiciorum de Recesvinto, revisado y completado por Ervigio en el año 681. El Liber, primer y más importante cuerpo legislativo propiamente hispano, síntesis del derecho romano vulgar y del germánico perfectamente armonizados, pasó a ser la fuente legal para todos los habitantes de Hispania sin diferencias, romanizando muchas de las costumbres visigodas (6). La versión más extendida sería la denominada Vulgata, conocida posteriormente como Lex Gothica y redactada por juristas prácticos que, además de incorporar las leyes de Egica y Witiza, modificaron leyes del Liber para reintroducir viejas instituciones germanas descartadas por Recesvinto. Este fue el Derecho que rigió durante las primeras décadas en el reino astur y que se extendería con las innovaciones propias de la época a León y Castilla. Los documentos jurídicos y legales de la época muestran una continua invocación del Liber Iudiciorum, en ocasiones citando su contenido de forma genérica, en otras atribuyéndole una regulación que realmente no contenía, y en otras, incluso, haciéndole afirmar lo contrario a lo que realmente establecía. Todo ello respondía a un intento de aparentar que el nuevo Derecho hispano no era más que la continuación de la tradición visigótica, pero era en gran medida innovador (7).

  2. Realidad histórica de la ocupación visigoda

    La propiedad había seguido en Hispania, como provincia romana, los derroteros marcados por Roma desde los inicios de la ocupación. El ager provincialis hispano supuso la incorporación al Imperio de vastas y excelentes tierras para la explotación agrícola, cultivadas por mano servil o asignadas a los autóctonos a cambio de un canon. La concesión por Vespasiano del ius latii supuso el inicio de su romanización total y la posibilidad generalizada para los habitantes de adquirir la ciudadanía romana y con ella el acceso a la propiedad de las tierras (8). El proceso de romanización se acentuó en el año 212 con la ciudadanía general concedida a todo el Imperio por Caracalla, la conversión del ager provincialis hispano en ager publicus y la asignación administrativa a cada comunidad urbana de unos territorios delimitados, que a su vez se dividieron en propiedades privadas (por lo general transmitidas a las élites aristocráticas y a legionarios veteranos, que adquirían así el dominium) y propiedades públicas del pueblo romano. Una parte de éstas últimas (bosques, praderas, pastos, etc.) mantuvieron el aprovechamiento común para toda la comunidad a la que habían sido asignadas. La otra parte fue dividida en parcelas de cultivo y adjudicadas para su explotación a arrendatarios particulares, a quienes se cedía la posesión temporal o perpetua--incluso transmisible de forma hereditaria- mientras pagaran el canon o vectigal al aerariumpopuli Romani. La equiparación legal del ager provincialis al ager italicus a finales del siglo III trajo consigo el acceso generalizado a la propiedad privada de las tierras que se habían venido poseyendo legal y pacíficamente, originándose de este modo los grandes latifundios en manos de la aristocracia hispanorromana (9).

    Estas posesiones se vieron alteradas con las primeras ocupaciones de tierras hispanas por los visigodos mediado el siglo V con las bendiciones del Imperio. Hispania había sido invadida por otros pueblos germanos (vándalos, alanos y suevos) que, junto a campesinos descontentos con la ocupación romana de las tierras, causaban estragos entre la población hispanorromana y en los intereses económicos del Imperio, razón por la que el emperador encomendó a los visigodos instalados en la Galia la expulsión de los invasores a cambio, entre otras dádivas, de tierras en Hispania (10). Así llegaron los primeros magnates visigodos que se instalaron en tierras hispanas (especialmente en el centro y norte de la Península) con una misión claramente militar, no de ocupación (11). La misión militar continuaría durante más de medio siglo, con incursiones hacia la Bética, Lusitania, Cantabria y Galicia para contrarrestar la resistencia campesina autóctona, las incursiones de vascones y los restos de dominio suevo, que no terminaban de ceder ante la autoridad imperial representada por el poder administrativo hispanorromano y el militar visigodo bajo el mando de Teodorico II.

    Con la caída del emperador de Occidente en el año 476 la situación dio un giro radical. El entonces rey de los visigodos, Eurico, se convirtió en monarca de un reino independiente del Imperio con territorios en la Galia y en Hispania, promulgando su famoso Código de inspiración romana para regular las relaciones de sus súbditos, entre los que ahora se incluían galorromanos e hispanorromanos (12). Muerto en el año 484, su hijo Alarico II siguió la política paterna y extendió la ocupación a nuevos territorios hispanos, dotando a sus dominios de una nueva regulación también de inspiración romana con su Breviario.

    Hacia el año 494 se produjo otra importante migración de visigodos hacia Hispania de carácter principalmente militar, motivada quizás por los intentos de...

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba

VLEX utiliza cookies de inicio de sesión para aportarte una mejor experiencia de navegación. Si haces click en 'Aceptar' o continúas navegando por esta web consideramos que aceptas nuestra política de cookies. ACEPTAR