Renta Universal de Veje

Autor:Luis Eduardo Díaz
Cargo:Profesor Titular de la Universidad del Zulia Director de la Escuela de Derecho de la Universidad del Zulia
Páginas:143-159
RESUMEN

I. Capitalización y solidaridad. II. Regresa el Estado (pero con menos recursos fiscales). III. El debate legislativo en Venezuela. IV. Diseño de un Régimen de Pensiones. V. Conclusión.

 
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Renta Universal de Vejez
Luis Eduardo Díaz
Profesor Titular de la Universidad del Zulia
Director de la Escuela de Derecho de la
Universidad del Zulia
III Congreso Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Memorias y Comunicaciones.
Revista Derecho del Trabajo n° 7/2009 (extraordinario) 143-159
La capitalización individual palidece ante la solidaridad. Las reformas
que comentaremos o los proyectos en curso, rescatan el papel del Estado,
generalmente vinculado con la administración de los sistemas solidarios.
Queremos explorar las razones de esto. La reforma venezolana ocupará un
lugar en esta ponencia naturalmente, aunque es sabido que se encuentra
atascada y más que explicar las razones de la parálisis, se ensayarán
algunas reflexiones a partir de la experiencia latinoamericana donde ubicaré
el tema, para finalmente abordar algunas cuestiones relacionadas con el
diseño de un sistema de pensiones.
I. Capitalización y solidaridad.
En la capitalización individual (en lo adelante CI), los riesgos de
inversión, de los tipos de interés en el momento de adquisición de la renta,
el inflacionario y el de longevidad; son asumidos por el ahorrista,
normalmente un trabajador dependiente. La CI es un régimen de ahorro
obligatorio donde buena parte de los riesgos son asumidos por el dueño de
la inversión. La CI corresponde a un esquema de inversión financiera genuino.
Se invierte para ganar, pero se puede peder, y cuando ello ocurre, los fines
de la seguridad social quedan incumplidos.
Se puede ser más drástico aún y decir que la CI, no es seguridad
social. (Brown, 2008).
Sumario:
I. Capitalización y solidaridad.
II. Regresa el Estado (pero con menos recursos fiscales).
III. El debate legislativo en Venezuela.
IV. D iseño de un Régimen de Pensiones.
V. Conclusión.
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Los regímenes de CI han creado, para mitigar los efectos negativos
de la transferencia de riesgos, algunos dispositivos de seguridad, como lo
son: 1) La garantía de una pensión mínima vital para el caso que los recursos
en la cuenta de CI sean insuficientes; 2) Un margen de solvencia exigido a
las administradoras; 3) Una rentabilidad real mínima que deben otorgar,
independientemente del resultado del mercado; 4) El mantenimiento de una
reserva de contingencia y un encaje; 5) Límites de las inversiones por
instrumentos, emisor, empresas filiales o relacionadas, inversiones directas
e indirectas; 6) Custodia por parte de un tercero (caja de valores), de la
totalidad de los activos de inversión de los fondos que administra; 7) Las
transacciones efectuadas de los títulos valores con los recursos de los fondos
deben efectuarse en los mercados primarios y secundarios formales; y 8)
Creación de una Superintendencia para vigilar la adecuada administración
de los fondos. Pero, a septiembre de 2008, los activos combinados de las
cinco Administradoras de Fondos de Pensiones chilenas (AFP´s) habían
caído en un 14,9%, unos 92 mil 330 millones de dólares en términos reales.
(Kouyoumdjian, 2008). Se confirma en México el bajo nivel de la proyección
de las pensiones y se hace hincapié en la notoria contradicción con las
altas utilidades obtenidas por las administradoras (Fernández Montt, 2008).
Las operaciones de pensiones del grupo español BBVA, anotaron una caída
de 43,3% en las utilidades netas de 2008; 88,5 millones de dólares, debido
a la volatilidad del mercado financiero (BNamericas, 2008).
En tanto que, en los sistemas solidarios, los trabajadores activos
pagan cotizaciones para financiar las prestaciones a otros que ya no lo
están, con la expectativa de que las futuras generaciones de cotizantes
hagan lo mismo cuando los actuales pierdan su capacidad para trabajar. En
los sistemas solidarios, los trabajadores se privan de consumo en el presente
y aportan cotizaciones al plan de pensiones. Las cotizaciones se transfieren
a los jubilados que usan este dinero para su consumo presente. Este
sistema es defendido como el genuino sistema de seguridad social para
pensiones. Su principal riesgo es el factor demográfico como lo es el mercado
de capitales para la CI. Algunos países para atemperar los riesgos o encontrar
una salida, vinculada a una decisión política, han optado por esquemas
alternativos, funcionando a la vez ambos sistemas, dejándole la elección al
trabajador, como ocurre en Colombia y el Perú. O se combinan los dos
esquemas financieros de solidaridad y CI a la vez, como ocurre en Uruguay
(Arenas de Mesa, 1997). Los países pertenecientes a la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), han procurado soluciones
no siempre felices ni populares de sus sistemas solidarios: Aumentar la
edad de jubilación es una necesidad no tolerada por la opinión pública. En el
caso de existir una pensión anticipada, los ciudadanos tienen que aceptar
reducciones de sus pensiones y en el mejor de los casos, se han aumentado
los incentivos para prolongar la actividad laboral, o, vinculando los ajustes
de las pensiones a la mayor esperanza de vida (Comisión Europea, 2000).
En América Latina, los regímenes solidarios no funcionaron, por erradas
Luis Eduardo Díaz

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