La Tarjeta de Credito. Analisis doctrinario.

Autor:Alvarado Piñero, Miguel
Cargo:Report
 
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Introducción

En mi condición de Abogado, Profesor Universitario en la Cátedra de Derecho Mercantil y muy especialmente en mi condición de Usuario surgió la inquietud y la necesidad de abordar, doctrinariamente hablando, el tema relacionado con la Tarjeta de Crédito, dada su importancia, particular naturaleza, y debido a su gran utilidad práctica.

La Tarjeta de Crédito objeto de la presente investigación, es hoy uno de los medios de pago por excelencia, es protagonista en las transacciones comerciales a nivel mundial, ha ocupado un lugar preponderante en las relaciones de índole económico, desde su origen en el mundo moderno ha avanzado--en lo que a su evolución se refiere--rápidamente como podrá apreciarse en el capitulo referente a sus antecedentes históricos.

El sistema comenzó según relata la historia, gracias a que en un momento dado, un importante hombre de negocios se vio imposibilitado a pagar una cuenta en un restaurante, lo que lo motivó, en compañía de otros hombres de negocios, a la creación de una empresa que tuviera como objetivo principal la emisión de tarjetas de crédito, masivamente producidas y de general uso, distintas a las que para el momento se conocían, aquellas tarjetas bipartitas que nacieron en el mundo de los hoteles para uso exclusivo de sus clientes importantes.

La tarjeta de crédito es producto de los cambios sociales, económicos, comerciales y financieros generados por procesos de transformación hacia un Estado moderno, es consecuencia de la revolución de conceptos y de la superación de sistemas tradicionales de adquisición de bienes y servicios. El mercado y sus operaciones se modificaron, aparecieron fenómenos de tecnificación que condujeron a la aparición de sistemas modernos de desembolso, identificados bajo la denominación de dinero plástico, siendo uno de sus principales exponentes la Tarjeta de Crédito.

Estos antecedentes generadores de inquietudes, conducen a la formulación de interrogantes como: ¿En Venezuela existe suficiente información técnica sobre la tarjeta de crédito?; ¿Se encuentra ésta novísima herramienta de pago regulada en nuestra legislación?; ¿Los tarjetahabientes y demás participes del dispositivo conocen sobre la extensión de sus obligaciones?; ¿Tienen protegidos sus derechos?; ¿Existen normas que garanticen la seguridad en el uso de la tarjeta de crédito?, siendo las respuestas a estas interrogantes negativas, la información o el conocimiento sobre la tarjeta de crédito es escasa; no existe un marco jurídico integral que regule el mecanismo, por el contrario, existen una cantidad de normas jurídicas dispersas, integrantes de dispositivos legales no especializados, que tienen aplicación y regulación indirecta o residual, apreciándose un ambiente preceptivo notablemente fragmentado y hasta cierto punto deleznable; los usuarios, emisores y afiliados no conocen a cabalidad la dimensión de sus derechos y obligaciones, su uso se ha hecho mecánico, y la seguridad jurídica precaria.

En el mundo moderno, son pocos los países que poseen una regulación directa para la tarjeta de crédito, llama la atención como siendo ésta de tanta utilidad práctica, los Estados a través de sus Órganos Legislativos no efectúen con la misma rapidez con la que se desplegó el instituto, la normativa jurídica adecuada que lo regule a si mismo, y a las relaciones jurídicas que de su emisión y uso se derivan, en beneficio claro esta, de los sujetos intervinientes, los cuales son ordinariamente conocidos bajo los apelativos de: emisor: para indicar la institución financiera o no que emite la tarjeta de crédito; afiliado: el establecimiento comercial que provee los bienes o servicios y; tarjetahabiente: denominación con la que se identifica a la persona natural o jurídica que tiene la posibilidad de adquirir bienes o servicios ante los comercios afiliados utilizando como mecanismo de pago la tarjeta de crédito.

En el caso de nuestro país, la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, acaba de aprobar en segunda discusión la Ley de Tarjeta de Crédito, Débito Prepagadas y demás tarjetas de financiamiento o pago electrónico, dispositivo que como instrumento jurídico especializado, aportará la regulación requerida por el sistema en forma directa, Ley que por demás, es necesario precisar, no será abordada en la presente investigación, sino que valdrá de objeto de estudio para una futura exploración doctrinaria.

En este orden de ideas, y hacía la consecución de su objetivo principal, la presente investigación documental, persigue reconocer, apreciar, considerar y analizar las diferentes posiciones doctrinarias nacionales y extranjeras, que precedentemente han desarrollado académicamente el sistema, complementado por el estudio y la observación de los diversos instrumentos jurídicos que actualmente contienen una regulación en nuestro país sobre la tarjeta de crédito, todo con el firme propósito de fijar criterios acertados relativos al instituto--Tarjeta de Crédito--y brindar un aporte académico de modestas dimensiones que contribuyan al enriquecimiento del saber jurídico mercantil.

CAPITULO 1

ANTECEDENTES HISTÓRICOS SOBRE EL ORIGEN DE LA TARJETA DE CRÉDITO

La Tarjeta de Crédito como medio de pago es un instrumento de reciente data, el cual ha evolucionado rápidamente producto de las múltiples ventajas y bondades que ha suministrado a cada uno de los participantes del mecanismo. Al parecer su origen se encuentra en Europa, aunque la mayoría de los estudiosos atribuyen su creación a los Estados Unidos de Norteamérica.

El autor Roberto A. Muguillo, en su obra Tarjeta de Crédito (1994) relata su evolución histórica en los siguientes términos:

"El instituto de la "Tarjeta de Crédito" reconoce su origen histórico hacia comienzos del sigo XX. Su nacimiento se produce por motivos o razones de diversa índole con un funcionamiento de diferente matiz que la mayoritaria y actual estructuración del sistema.

  1. Antecedentes norteamericanos. Nace el sistema en ciertas cadenas de hoteles que emitieron unas tarjetas personalizadas que eran entregadas a los mejores clientes y que servían a éstos para la utilización de los servicios de hotelería en cualquier punto de país, dentro de los hoteles asociados o de propiedad de la cadena, sin necesidad de hacer efectivo pago alguno en moneda de curso legal, sino simplemente conformado las estadías o consumos que eran liquidados a posteriori por las oficinas centrales de la empresa.

    La utilización del sistema se extendía coetáneamente a las grandes empresas petroleras (Texaco y Standard Oil), que emitieron estas tarjetas para sus clientes habituales y para sus propios empleados o ejecutivos, ya como método de compra, ya como efectivo método de control de gastos.

    Con posterioridad, fueron incorporando su uso los grandes almacenes y las grandes tiendas, para extenderse hacia 1940 a las compañías de ferrocarriles y líneas aéreas, que expedía tarjetas a ciertos usuarios y que funcionaban con similitud de caracteres.

    El comienzo de la década de los 40 marca un decrecimiento en la importancia y extensión de su uso. En efecto, en plena Segunda Guerra Mundial, la economía de guerra y su consecuente limitación del crédito importaron una restricción al uso de esos sistemas, aunque después de la conflagración revivió su uso y difusión produciéndose un nuevo auge en su desarrollo.

    Hasta ese momento podemos considerar que nos encontramos en el primer peldaño de la etapa evolutiva del instituto tarjeta de crédito, o sea, la época en que la institución tenía un carácter bilateral entre la empresa vendedora de bienes o prestataria del servicio, que absorbía la financiación de él, por un lado, y por el otro el cliente consumidor de esos bienes o esos servicios. En su operatoria, el cliente pagaba mensualmente la liquidación, en el primer caso, o en un determinado número de cuotas, en el segundo, se reabría el crédito automáticamente por el monto acordado, o podía continuar su consumo hasta el momento en que su cuota mensual alcanzaba un determinado límite para su propio crédito.

    En 1949, iniciando una segunda etapa y la adultez del sistema, hace irrupción en el mercado norteamericano la primera empresa emisora credit cards o "tarjetas de crédito" como objetivo propio y especifico de la empresa, dando nacimiento a lo que ya podemos considerar genéricamente como la faz pluralista o multiforme del instituto. Si bien en un principio la tarjeta emitida por aquella empresa pionera --Diners Club--sólo era para muy limitados rubros, a poco de lanzada al mercado fue extendiéndose a un amplio espectro de compras, hasta ser prácticamente admitida como una forma usual de adquisición de una multitud de bienes y servicios. Esto se extendió, no sólo a nivel nacional, sino a nivel internacional, cubriendo su utilización rubros como diversiones, viajes y turismo.

    Tal fue el éxito obtenido, que otra empresa, originariamente prestataria del servicio de turismo, se lanzó a incorporar aquel nuevo sistema a su operativa, surgiendo así la tarjeta de crédito American Express, utilizando esta empresa su propia infraestructura de turismo para equiparar la ventaja operacional y comercial lograda por la pionera del sistema. Y tan grande fue su desarrollo, que hacia 1982 su solidez financiera y su empuje había comenzado a desplazar a la anterior.

    Con posterioridad--a los fines de la década de los años 50--van surgiendo innumerable cantidad de tarjetas de crédito, incorporándose al sistema--en lo que podemos considerar otra etapa del desarrollo de ellas--as entidades bancarias. En este sentido, la primera entidad que lanza la utilización del servicio a su clientela es el Franklin Nacional Bank of New York siendo de las más famosas de esta nueva etapa en su desarrollo la Bank Americard, emitida por el Bank of America. Sin embargo, este período del desarrollo no fue lo fructífero que se había esperado, ya que muchos bancos sufrieron grandes pérdidas en la aplicación del sistema, a tal...

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