El emergente

 
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El premio al Nova-to del Año es uno de los más discutidos esta tempo rada. Esta semana se abrirá la votación para los reconocimientos individuales, que debemos entregar el 2 de enero a Numeritos Gerencia Deportiva, antes del inicio de los playoffs, y desde hace semanas se habla sobre la validez de que Salvador Pérez sea uno de los candidatos. Pérez es catcher titular de Kansas City en las grandes ligas, lo que ciertamente le confiere una experiencia y un aprendizaje que ya quisieran todos los reclutas. Pero a riesgo de sonar descorteses, es muy posible que el asunto no sea determinar si el receptor de los Tiburones será el elegido, sino saber cuántos votantes le privarán del privilegio de ser proclamado unánimemente. Los lectores de esta columna saben que aquí hemos planteado la necesidad de evaluar los requisitos de elegibilidad de este premio, tomando en cuenta que cada vez serán más los venezolanos que lleguen a las mayores, e incluso se consoliden allá como titulares, antes de perder su estatus de novato acá, como Pérez, como Jesús Montero y como muchos que lo harán en el futuro, conforme siga creciendo la embajada nacional en la gran carpa. Pero como también hemos dicho, mientras las normas para la votación no cambien, sólo pueden privar criterios deportivos al hacer la selección. Y en términos deportivos, ningún pelotero con 50 o menos turnos al bate en esta liga, con 20 o menos innings lanzados o con dos o menos temporadas de servicio en el circuito ha logrado mejor desempeño que el carabobeño. Vaya, Pérez no sólo merece ser el Novato del Año, ya que es elegible. Hasta va a sacar votos para el Jugador Más Valioso. Es casi imposible que consiga suficientes apariciones legales para aspirar al título de bateo, aunque su línea de producción es brillante, con .383/.420/.648 en 128 turnos. Con esos promedios, si tuviera las apariciones, sería líder bate y tendría el...

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