Decisión nº KP02-O-2011-000276 de Juzgado Superior Civil Contencioso Administrativo de Lara, de 15 de Noviembre de 2011

Fecha de Resolución15 de Noviembre de 2011
EmisorJuzgado Superior Civil Contencioso Administrativo
PonenteMarilyn Quiñonez Bastidas
ProcedimientoAcción De Amparo Constitucional

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

EN SU NOMBRE

JUZGADO SUPERIOR EN LO CIVIL Y CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

DE LA REGIÓN CENTRO OCCIDENTAL

Exp. Nº KP02-O-2011-000276

En fecha 10 de noviembre de 2011, se recibió en la Unidad de Recepción y Distribución de Documentos (No Penal) de Barquisimeto, escrito y sus anexos contentivo de la acción de a.c. interpuesta por la ciudadana Segunda Anaya Sepúlveda, titular de la cédula de identidad Nº 6.242.366, actuando en su condición de presidente de la sociedad mercantil LOMAS COUNTRY CLUB, C.A., originalmente protocolizada en el Registro Mercantil de la Circunscripción Judicial del Estado Lara, bajo el Nº 16, tomo 4-A, en fecha 26 de octubre de 1988, con cambio de domicilio en el ciudad de Caracas, según protocolización de fecha 27 de enero de 1999, por ante el Registro Mercantil Quinto de la Circunscripción Judicial del Distrito Capital y Estado Miranda, bajo el Nº 43, tomo 278-A-5to, asistida por el abogado H.U.A., inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el Nº 70.316, contra el Acta de fecha 5 de agosto de 2011, levantada en la DEFENSORÍA DEL P.D.D.E.L., con fundamento en los artículos 20, 21, 25, 26, 49 y 115 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

En esa misma oportunidad, es recibido el presente asunto en este Juzgado Superior.

Seguidamente, este Juzgado Superior pasa a revisar los términos en que ha sido planteada la presente acción de a.c., a los fines de pronunciarse sobre su admisibilidad.

En tal sentido, se observa lo siguiente.

I

DE LA ACCIÓN DE A.C.

Mediante escrito presentando en fecha 10 de noviembre de 2011, la parte accionante, ya identificada, interpuso acción de a.c. con base a los siguientes alegatos:

Que “…en la redacción del Acta levantada el 5 de Agosto (sic) de 2011, se produjeron varias decisiones que violenten la esfera constitucional de mi representada, consistentes en la solicitud de ocupación temporal de los terrenos de mi representada (…) y que todos los organismos presentes en la reunión y que firmaron el Acta de fecha 5 de agosto de 2.011 se dirigieran al ciudadano Presidente del Indepabis a los efectos de que se decretara dicha medida…”.

Que “....no fue notificada de esa reunión, no participó en la misma y por ello todos los acuerdos y propuestas se tomaron en violación flagrante del derecho a la defensa, al derecho de igualdad, al derecho a la propiedad, a la tutela judicial efectiva, y al debido p.d.L.C.C. C.A.”.

Que “Si mi representada hubiera sido notificada de esa reunión celebrada el 5 de agosto de 2011 donde se levanto el acta que se impugna, ella hubiera podido exponer sus razones de hecho y derecho, y ejercer su derecho constitucional a la defensa; sin embargo solamente se escucharon los planteamientos de las personas interesadas en perjudicar los intereses de mi representada y de todas las personas propietarias de los terrenos sobre los cuales se propuso la ocupación temporal; que ha originado como consecuencia y sin haberse aperturado aún procedimiento administrativo alguno…”.

Que “La propiedad de los terrenos de mi representada esta (sic) demostrada por la cadena de transmisión de la propiedad, según se evidencia de los documentos que fueron consignados en su oportunidad ante esa Dirección de Catastro, los cuales una vez analizados, y analizada la cadena de trasmisión (sic) de la propiedad de los terrenos, culminó con la emisión de la cedula catastral identificada con código catastral No. 313-000-000-000; no existe tampoco ninguna demanda judicial, ni medida cautelar que impida la entrega de la cedula para obtener las planillas de liquidación del impuesto, lo que hace que la conducta negativa de la Directora de Catastro del Municipio Iribarren del Estado Lara, sea una conducta con evidente abuso de poder…”.

Que “…el Acta que se impugna no es un acta de mero trámite, ni un acta conciliatoria, es un acta que lesiona los derechos constitucionales de mi representada, puesto que solicita sanciones, y expresa negativas por parte de sus integrantes de dar cumplimiento a obligaciones de hacer a la cual están obligados, como es el caso de la posición de la Directora de Catastro del Municipio Iribarren del Estado Lara, pero ello no es un acto atacable por vicios de nulidad, por medio del procedimiento Contenciosos Administrativo de Nulidad, por cuanto no estamos en presencia de un acto administrativo per se..”.

Que “…no se puede deducir que el Acta levantada en la Defensoría Pública Delegada del Estado Lara, constituya en si (sic) mismo un Acto Administrativo, toda vez que en el intervinieron una serie de funcionarios que se reunieron para tratar una presunta problemática presentada en los terrenos propiedad de mi representada, y una serie de particulares, pero no mi representada (…) produjeron y suscribieron un Acta, donde inaudita parte (…9 la consideraron culpable de los hechos que se le atribuyeron por los denunciantes, y por ese motivo la Directora de Catastro del Municipio Iribarren del Estado Lara, decidió inaudita parte, suspender la entrega de la cédula catastral a mi representada, y la coordinadora regional del Indepabis decidió la ocupación temporal de los terrenos de mi representada…”.

En consecuencia, solicitó que la presente acción de a.c. sea declarada con lugar, y “…se suspendan los efectos del Acta del 5 de Agosto (sic) de 2011, DE (sic) la propuesta de la Coordinadora regional del Indepabis del Estado Lara, y la prohibición de entrega de la cédula catastral a Lomas Country Club CA, por parte de la Directora de Catastro de la Alcaldía Municipal del Estado Lara (…) y de conformidad a lo preceptuado en el artículo 25 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, este tribunal en funciones constitucionales, declare la nulidad del Acta del 5 de agosto de 2011 recurrida por este a.c..”.

II

DE LA COMPETENCIA

Como punto previo, debe este Juzgado Superior en lo Civil y Contencioso Administrativo de la Región Centro Occidental pronunciarse sobre su competencia para conocer de la presente causa.

En tal sentido, considera necesario esta Sentenciadora referir a lo establecido en el encabezado del artículo 7 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, cuyo encabezamiento establece lo siguiente:

Son competentes para conocer de la acción de amparo, los Tribunales de Primera Instancia que lo sean en la materia afín con la naturaleza del derecho o de la garantía constitucionales violadas o amenazados de violación, en la jurisdicción correspondiente al lugar donde ocurrieren el hecho, acto u omisión que motivaren la solicitud de amparo.

En este mismo orden de ideas, mediante la sentencia “Emery Mata Millán” emanada de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en fecha 20 de enero de 2000, con ponencia del Magistrado Jesús E. Cabrera Romero, se reordenó la distribución competencial de la jurisdicción en materia de a.c. en virtud de la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999. En dicha sentencia, con relación a la competencia en primera instancia de los demás órganos jurisdiccionales diferentes a la Sala Constitucional, se estableció lo siguiente:

Por las razones expuestas, esta Sala declara que, la competencia expresada en los artículos 7 y 8 de la ley antes citada, se distribuirá así:

(…omissis…)

3.-Corresponde a los Tribunales de Primera Instancia de la materia relacionada o afín con el amparo, el conocimiento de los amparos que se interpongan, distintos a los expresados en los números anteriores, siendo los Superiores de dichos Tribunales quienes conocerán las apelaciones y consultas que emanen de los mismos, de cuyas decisiones no habrá apelación ni consulta

.

Conforme a lo anterior, partiendo tanto del criterio orgánico como del criterio material atributivo de competencia para el caso de autos, así como el lugar donde ocurrieron los hechos que dan lugar a la interposición del presente a.c., tenemos que al ser accionada una actuación materializada con ocasión a una actividad administrativa, la materia afín con la naturaleza de los derechos y garantías constitucionales corresponde a este Juzgado Superior, y siendo atribuidas tales actuaciones a órganos de la Administración Pública cuyo control en sede judicial corresponde a este Órgano Jurisdiccional, y finalmente ocurridos tales hechos generadores de la presunta violación de derechos constitucionales en el Estado Lara, territorio éste que entra en la Región Centro Occidental que corresponde a este Tribunal; en consecuencia, este Juzgado Superior en lo Civil y Contencioso Administrativo de la Región Centro declara su competencia para conocer en primera instancia el presente a.c., y así se decide.

Declarada la competencia de este Juzgado Superior en lo Civil y Contencioso Administrativo de la Región Centro Occidental, corresponde ahora revisar los términos en que ha sido planteada la presente acción de a.c. a los fines de pronunciarse sobre su admisibilidad.

III

CONSIDERACIONES PARA DECIDIR

Precisadas las consideraciones que sirven de fundamento a la parte accionante para ejercer la presente acción, observa este Juzgado Superior que las actuaciones presuntamente generadoras de violaciones a sus derechos constitucionales, se circunscriben a la actuación que tuvo lugar en la sede de la Defensoría del P.D.d.E.L., y en donde se levantó un acta de fecha 05 de agosto de 2011, mediante la cual “…se tomaron una serie de acuerdos y resoluciones que injurian los derechos constitucionales a la defensa, al debido proceso, a la tutela judicial efectiva, a la igualdad y a la propiedad…”. De allí que, la denunciada conducta deviniera en la interposición de la acción de amparo por considerar vulnerada, entre otras disposiciones, las consagradas en los artículos 20, 21, 25, 26, 49 y 115 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Se observa de lo expuesto por el accionante, que la actuación denunciada como lesiva a sus derechos constitucionales, se concreta a una serie de decisiones instadas y tomadas de común acuerdo por varias instituciones de carácter administrativo, a saber, la Coordinación Regional del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios, la Defensoría del P.D. en el Estado Lara y la Dirección de Catastro del Municipio Iribarren del Estado Lara, las cuales se encuentran contenidas en el Acta de fecha 05 de agosto de 2011, cuyos efectos y consecuente declaratoria de nulidad fue solicitada por la parte accionante, a través de la presente acción de a.c..

Igualmente, se desprende del escrito libelar que la parte accionante realiza una serie de señalamientos en contra de las actuaciones que atribuye a la Dirección de Catastro del Municipio Iribarren del Estado Lara por la no entrega de la cédula catastral sobre terrenos de su propiedad, para lo cual alegó un abuso de poder, así como la medida de ocupación temporal adoptada por el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios, sin que se haya aperturado un procedimiento administrativo previo.

En razón de lo anterior, la parte accionante pretende como pretensión principal un mandamiento de a.c., a través del cual se “…se suspendan los efectos del Acta del 5 de Agosto (sic) de 2011, DE (sic) la propuesta de la Coordinadora regional del Indepabis del Estado Lara, y la prohibición de entrega de la cédula catastral a Lomas Country Club CA, por parte de la Directora de Catastro de la Alcaldía Municipal del Estado Lara (…) y de conformidad a lo preceptuado en el artículo 25 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, este tribunal en funciones constitucionales, declare la nulidad del Acta del 5 de agosto de 2011 recurrida por este a.c..”.

En este sentido, resulta claro que con el ejercicio de la presente acción de a.c. la ciudadana Segunda Anaya Sepúlveda, actuando en su condición de presidente de la sociedad mercantil Lomas Country Club C.A., persigue por intermedio de la impugnación del Acta de fecha 05 de agosto de 2011, levantada en la sede de la Defensoría del P.D.d.E.L., que se dejen igualmente sin efecto las actuaciones administrativas emprendidas tanto por la Dirección de Catastro del Municipio Iribarren del Estado Lara como por la Coordinación Regional del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios.

Así las cosas, y en atención a las consideraciones que sirven de fundamento a la parte accionante para ejercer la presente acción de a.c., debe este Tribunal Superior precisar que dicha acción constituye un mecanismo extraordinario destinado a restablecer de manera inmediata aquellos derechos y garantías de rango constitucional vulnerados o amenazados de violación, constituyendo una vía sumaria, breve y eficaz, cuyo empleo no está permitido ante la existencia de los medios ordinarios existentes para tutelar la situación jurídica invocada como infringida.

Por lo tanto, mientras estén concebidas las vías ordinarias para tutelar y hacer valer los derechos que en determinada ocasión se consideren lesionados o vulnerados no procede la acción autónoma de a.c. ya que se estaría desnaturalizando su carácter extraordinario cuyo fin es garantizar y restablecer de manera expedita una situación jurídica infringida siempre y cuando sea producto de una violación directa y flagrante de derechos y garantías constitucionales, ya que no le está dado al a.c. sustituir los otros mecanismos judiciales existentes en el ordenamiento jurídico.

Lo anterior encuentra su fundamento en que la acción de a.c. no puede convertirse en un medio sustitutivo de los mecanismos ordinarios que dispone la ley para hacer valer determinadas situaciones jurídicas subjetivas que se consideren lesionadas, pues sólo procede cuando existen evidencias ciertas de haberse violado normas y garantías constitucionales y que aunado a ello las mismas sean reparables y susceptibles de reestablecimiento en el tiempo, ya que no es concebible que una vía extraordinaria y espacialísima como la acción de amparo se traduzca en un instrumento de revisión de vicios de rango legales y sublegales de la actividad administrativa, por lo que se insiste que el carácter extraordinario de la acción de a.c. está concebido como una protección de derechos y garantías constitucionales stricto sensu; de allí que lo realmente determinante para resolver acerca de la pretendida violación, es que exista una violación de rango constitucional y no legal o procedimental, ya que si así fuere el amparo perdería todo sentido y alcance, convirtiéndose en un mecanismo ordinario del control de la legalidad de la actuación administrativa.

Ahora bien, respecto a la procedencia de la acción de a.c. contra los actos, actuaciones materiales, omisiones o abstenciones y vías de hecho realizadas por la Administración Pública en el ejercicio de sus atribuciones, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, mediante Sentencia Nº 2629, de fecha 23 de octubre de 2002, caso: (Gisela Anderson y otros), precisó lo siguiente:

(…) la Constitución garantiza a los administrados, funcionarios públicos o sujetos bajo relaciones especiales, un plus de garantías que no deja dudas respecto a la potestad que tienen esos tribunales para resguardar los derechos constitucionales que resulten lesionados por actos, hechos, actuaciones, omisiones o abstenciones de la Administración Pública; potestad que según la doctrina más actualizada, se ejerce al margen de que la denuncia encuadre en los recursos tradicionales establecidos en la ley o que haya construido la jurisprudencia, pues, la tendencia es a darle trámite a este tipo de demandas en tanto subyazca un conflicto de orden administrativo que exija el examen judicial respectivo.

.

De la interpretación del artículo 259 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en concordancia con el artículo 26 eiusdem, se colige que la jurisdicción contencioso administrativa ha sido concebida como una vía ordinaria para ejercer el control y principio de legalidad a que debe ceñirse la actuación de la vida administrativa en cualquiera de sus facetas, pues ante la existencia de un conflicto de intereses que se origine de la actividad administrativa y que necesariamente no implique de manera absoluta violaciones directas y flagrantes de derechos y garantías constitucionales, los interesados pueden acudir a la Jurisdicción Contenciosa Administrativa en procura de la tutela judicial efectiva y el resguardo de los derechos subjetivos que consideren lesionados, a los fines de obtener una resolución que satisfaga su pretensión en el supuesto de ser procedente, utilizándose para su trámite y decisión el procedimiento que corresponda, de conformidad con lo establecido en la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativa.

En tal sentido, el artículo 5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, establece lo siguiente:

La acción de Amparo procede contra todo acto administrativo; actuaciones materiales, vías de hecho, abstenciones u omisiones que violen o amenacen violar un derecho o una garantía constitucional, cuando no exista un medio procesal breve, sumario y eficaz acorde con la protección constitucional

(Resaltado del Tribunal).

Conforme a la citada disposición, debe entenderse conjuntamente con la causal de inadmisibilidad interpretada por la Jurisprudencia de Tribunal Supremo de Justicia, respecto a la existencia de las vías ordinarias y la exigencia de su cumplimiento por parte del accionante, que dada la naturaleza y urgencia de la protección de derechos y garantías constitucionales que se pretenden ser tutelados y reestablecidos por el Órgano Jurisdiccional, tales vías pese a ser previamente concebidas por nuestro ordenamiento jurídico, deben ajustarse a lo dispuesto en el citado artículo 5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, es decir, que se conciba a esa otra vía judicial como un medio procesal breve, sumario y eficaz, que en esencia permitan obtener al igual que la acción autónoma de amparo, en tiempo oportuno esa tutela constitucional invocada.

Así las cosas, respecto a la naturaleza de la vía ordinaria prevista en la Jurisdicción Contencioso Administrativa, no puede obviar este Juzgado Superior, que tal acción conforme a los términos establecidos en la novísima Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, constituye un proceso breve e idóneo para atacar la presunta situación jurídica infringida denunciada en el caso de marras, recurso ordinario que puede ser acompañado según su urgencia y la determinación ad initio de eventuales violaciones a derechos y garantías que no devengan directamente de una norma constitucional, de un a.c. de naturaleza cautelar así como las medidas típicas del contencioso administrativo.

En esta tendencia, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, mediante sentencia del 13 de agosto de 2001 (caso G.R.R.), estableció:

“…El a.c. opera bajo las siguientes condiciones: “a) Una vez que los medios judiciales ordinarios han sido agotados y la situación jurídico constitucional no ha sido satisfecha; o b) Ante la evidencia de que el uso de los medios judiciales ordinarios, en el caso concreto y en virtud de su urgencia, no dará satisfacción a la pretensión deducida”.

En atención a la sentencia in comento, puede afirmarse que ante la interposición de una acción de a.c., los Tribunales deberán examinar previamente si fue agotada la vía ordinaria o fueron ejercidos los recursos pertinentes y si la existencia de esos medios judiciales ordinarios no darán oportunamente un pronunciamiento que resuelva la pretensión invocada, pues de no constar tales circunstancias, la consecuencia será la inadmisibilidad de la pretensión; por lo tanto, sólo puede proponerse inmediatamente la pretensión de amparo cuando se desprenda de las circunstancias fácticas y jurídicas que rodean la pretensión, que el uso y agotamiento de los medios ordinarios previos resultan insuficientes para el restablecimiento de los derechos lesionados.

En el presente caso, tal y como se dejara expresado anteriormente, se constata la existencia de una vía judicial previa que no fue agotada por la parte accionante, pues ello constituye un imperativo legal, lo que a su vez permite deducir que esa vía concebida en materia contencioso administrativa puede perfectamente restablecer de ser procedente, la tutela judicial invocada por el accionante en esta sede constitucional.

Es importante resaltar que la acción procesal es concebida como el medio por excelencia para acceder a los órganos jurisdiccionales cuando existe la necesidad de satisfacer ciertas pretensiones jurídicas; por lo tanto, si se entiende la acción como un derecho a la jurisdicción, debe precisarse que ella es un presupuesto lógico de todo derecho para lograr por intermedio de los órganos jurisdiccionales, el goce y ejercicio pleno de todos los demás derechos.

Este especial derecho de la acción procesal está previsto y garantizado en el artículo 26 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que establece que toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses; sin embargo, a pesar de existir la garantía de acceso a la administración de justicia, en algunos casos la Ley somete a ciertas condiciones o requisitos previos, la tutela judicial de las pretensiones que los justiciables deseen resguardar, entre ellos, condicionamientos de admisibilidad y que por lo general constituyen requisitos legales de orden público.

En consecuencia, la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, establece en su artículo 6 las causales de inadmisibilidad de la acción de amparo, y al respecto el Tribunal Supremo de Justicia ha establecido criterio pacífico al considerar impertinente el empleo de la acción de amparo para el logro de un pretensión que puede ser alcanzada mediante la implementación de recursos procesales previamente establecidos, por cuanto tal proceder implica la subversión del orden legal establecido y la consecuente esterilidad del resto de herramientas procedimentales previstas en la Ley para tales efectos.

En este orden, de la revisión del escrito libelar y sus anexos se puede evidenciar que la pretensión de la parte accionante tiene lugar ante la ante la materialización del acta de fecha 05 de agosto de 2011, levantada en la sede de la Defensoría del P.D.d.E.L., es decir, una actuación que como se dejara expresado anteriormente puede ser perfectamente atacada por los mecanismos previstos en la vía contencioso administrativa y no constitucional, por lo que la acción que desea hacer valer la parte accionante no puede ser tutelada por la vía extraordinaria del a.c..

Así, tenemos que el ordinal 5 del artículo 6 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, dispone como causal de inadmisibilidad la referida a que el accionante haya hecho uso de los mecanismos preexistentes en el ordenamiento jurídico; sin embargo, tal causal ha sido interpretada por la jurisprudencia, al punto de llegar a sostener que pese a que el interesado no ha agotado dicha vía y la misma le sigue disponible para satisfacer su pretensión, debe igualmente ejercerla y no recurrir a la vía extraordinaria de a.c. para obtener una resolución que perfectamente le pueden otorgar aquellas vías, y que para el caso en estudio será la prevista en el Título IV, Capítulo II, Sección Tercera de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, a saber, el Recurso Contencioso Administrativo de Nulidad, única vía por excelencia con fines anulatorios de aquellas actuaciones emanadas de la Administración Pública.

Finalmente, visto que en el presente caso existen vías ordinarias a través de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, a los fines de adecuar el trámite procedimental a la esencia de la pretensión deducida y así dilucidar lo aquí planteado, tal como se señalara supra, resulta forzoso para quien aquí decide declarar INADMISIBLE in limine litis la acción de a.c., interpuesta de conformidad con lo establecido en el artículo 6.5 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, y así se decide.

III

DECISIÓN

Por las razones precedentemente expuestas, este Juzgado Superior Civil y Contencioso Administrativo de la Región Centro Occidental, actuando en sede Constitucional, Administrando Justicia en Nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por autoridad de la Ley, declara:

PRIMERO

Su COMPETENCIA para conocer la presente acción de a.c. interpuesta por la ciudadana Segunda Anaya Sepúlveda, titular de la cédula de identidad Nº 6.242.366, actuando en su condición de presidente de la sociedad mercantil LOMAS COUNTRY CLUB, C.A., originalmente protocolizada en el Registro Mercantil de la Circunscripción Judicial del Estado Lara, bajo el Nº 16, tomo 4-A, en fecha 26 de octubre de 1988, con cambio de domicilio en el ciudad de Caracas, según protocolización de fecha 27 de enero de 1999, por ante el Registro Mercantil Quinto de la Circunscripción Judicial del Distrito Capital y Estado Miranda, bajo el Nº 43, tomo 278-A-5to, asistida por el abogado H.U.A., inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el Nº 70.316, contra el Acta de fecha 5 de agosto de 2011, levantada en la DEFENSORÍA DEL P.D.D.E.L., con fundamento en los artículos 20, 21, 25, 26, 49 y 115 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

SEGUNDO

INADMISIBLE la acción de a.c. interpuesta.

TERCERO

No hay condenatoria en costas dada la naturaleza de la presente decisión.

Publíquese, regístrese y déjese copia conforme lo establece el artículo 248 del Código de Procedimiento Civil.

Dictada, firmada y sellada en la Sala de Despacho del Juzgado Superior en lo Civil y Contencioso Administrativo de la Región Centro Occidental, en Barquisimeto, a los quince (15) días del mes de noviembre del año dos mil once (2011). Años: 201º de la Independencia y 152º de la Federación.

La Jueza,

M.Q.B.

La Secretaria,

S.F.C.

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