Pensar diferente

Las historias que se relacionan con el esfuerzo humano para transfor mar realidades adversas poseen una potencia irresistible. Conmueven.Demuestran que la voluntad mueve montañas y que no hay mal que dure cien años si una persona una nada más piensa diferente y se empeña en una idea motivadora.Es el caso de Salu, Self-Help Blind and Handicapped Association , organización no gu bernamental que sacó a 1.200 personas sin futuro de la indigencia y la mendicidad.Todos sus miembros poseen una capacidad diferente y de muchas maneras estaban condenados a vivir una vida miserable. Ciegos, sordos, mudos, paralíticos o amputados, después de participar en guerras o víctimas de la violencia étnica, recorrían las calles de Addis Abeba Etiopía sin ninguna oportunidad. Un día decidieron que su suerte iba a cambiar.Naciones Unidas determinó que en el mundo hay 600 millones de discapacitados 10% de la población mundial. 80 millones se encuentran en Áfri ca, en un entorno de miseria, hambre y conflictos bélicos.Allí, tener un hijo con discapacidad es considerado una carga y un castigo.En 1996 Wondimu Asfaw, ciego de nacimiento, convocó a un grupo para fundar la asociación, que se dedica a prestar apoyo social y a impartir formación a cientos de personas con enormes necesidades.Uno se lo dijo a otro y así na ció la cadena que se convirtió en una esperanza. Hoy imparten cursos de confección de escobas y cepillos, de artículos de madera y metal, de cestería, de prendas de punto y costura, de cría de gallinas y otros animales. Nunca pensaron que sería fácil, pero tampoco que llegarían tan lejos.Lo importante era que te nían una idea fija. Se estructuraron en un engranaje de reproducción del conocimiento extraordinario: uno le en señaba al otro lo que ya sabía y así multiplicaban la fuerza para seguir adelante. Al principio no tenían comida y pensaban muchas veces en tirar la toalla.Los amigos de Salu, Self-Help Blind and Handicapped Association escribieron muchas...

Para continuar leyendo

Solicita tu prueba