Prestigiadores

 
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No hace falta ser estudiado para adquirir fama y prestigio, pero, de acuerdo con las diversas acepciones de la palabra prestigio, este no siempre se refiere a acciones ejemplares y meritorias, dignas de encomio e imitación.En muchas ocasiones el prestigio adquirido por un personaje puede ser el resultado de su ascendiente, influencia o autoridad que ha devenido en engaño, ilusión o apariencia con que los prestigiadores emboban y embaucan al pueblo RAE-DLE, 23ª ed. 2014.Tomando en cuenta que los seres humanos aprendemos por imitación la mayor parte de nuestras conductas y las pulimos y adaptamos por las experiencias adquiridas, es posible concluir que los modelos a imitar, mientras más se acerquen y representen nuestras costumbres, principios morales y valores éticos, serán mirados y atendidos como paradigmas y fomentaremos su influencia en la educación y crianza de nuestros hijos.Pero las confusiones tam bién surgen en la sociedad y las limitaciones culturales de la falta de educación y el poco énfasis en el mantenimiento y fomento de principios y valores; así como la propagación de actitudes contrarias a las buenas costumbres, los principios religiosos y la solidaridad y justicia social pueden convertir a personas de conducta desviadas en modelos imitables.Latinoamérica ha sido testi go de excepción de personajes con influencia desmedida en la población, aunque su conducta fue delincuente, criminal y no debió ser digna de ser imitada. Capos del narcotráfico, por su poder, agresividad y desplantes autoritarios, llenaron las páginas de diarios, las pantallas de la TV y las mentes e ilusiones de muchos jóvenes que, por la imitación, creyeron o creen que lograrán ese efecto de fama, riqueza, impresión y prestigio. Algu nos, como Pablo Escobar y el Chapo Guzmán, seguirán por mucho tiempo en el imaginario colectivo como seres controvertidos y modelos a imitar por muchos. Tristemente.En Venezuela también te nemos modelos execrables...

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