Procesos globalizadores y nuevas formas de ciudadania en poblaciones Wayuu urbanas.

Autor:García Gavidia, Nelly
 
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RESUMEN

El presente trabajo es una reflexión sobre la incidencia que pueden tener los procesos globalizadores, basados en la revolución tecnológica de la información y la dinámica de las instituciones modernas en la conformación de las identidades, y las posibilidades de construcción de un nuevo tipo de ciudadanía en un mundo donde las fronteras se han convertido en espacios de intercambio e intersecciones locales, regionales, nacionales y transnacionales. El eje conductor de la reflexión son las relaciones entre ciudadanía, identidades, interculturalidad, fronteras y globalización. El método utilizado fue la etnografía y el grupo con el que se realizó el trabajo de campo fueron mujeres y estudiantes Wayuu residenciados en Maracaibo. Se concluye afirmando que los Wayuu en su flujo constante de intercambio con la sociedad criolla, redefinen una identidad defensiva, la cual puede ser calificada de una nueva forma de ciudadanía.

Palabras claves: Globalización, Identidad, Ciudadanía, Wayuu.

Introducción.

La modernidad, dice Alain Tourine (1993:124), "nos ha arrancado de los límites estrechos de la cultura local donde vivíamos", desestimando los usos y costumbres de ésta, así como también la existencia y las relaciones entre los individuos y el grupo; y se quiera o no, ha empujado a éstos a sobrevalorar la libertad individual y a "producir el otro" en una sociedad y "cultura de masas". Se gestan así procesos dialécticos y contingentes de conformación de identidades culturales translocales vividas a partir de la triple y conflictiva experiencia de lo local, lo nacional y lo global. En este panorama se ponen de manifiesto situaciones complejas cargadas de tensiones y contradicciones; entre las mismas, llaman la atención cuatro, que pueden resumirse así: En primer lugar, la vivencia de estar inmersos en interrelaciones planetarias abarcadoras y globales que trascienden las fronteras nacionales. En segundo lugar, y paralelamente a la citada vivencia, se observa en algunos contextos nacionales, como entre las élites, políticas, intelectuales y/o étnicas se despierta un gran interés por la promoción, el reconocimiento y la integración de las diversidades culturales y étnicas, así como también la identificación y la revaloración del patrimonio histórico y/o cultural. En tercer lugar, entre los grupos no hegemónicos se observa la puesta en escena de distintos movimientos, a partir de los cuales, los diversos actores sociales redefinen nuevas formas de práctica y de asunción de la ciudadanía que va más allá de la dimensión jurídico-política.

Y finalmente, por otro lado, el reconocimiento de estar inmersos en una pan crisis, extendida y afirmada en todas partes (aún en los países llamados del primer mundo). Desde la crisis social presentada en términos de desarrollo: altos niveles de pobreza, altas tasas de analfabetismo, desempleo, poca participación de los ciudadanos en las tomas de decisiones políticas (reservada a élites), comportamientos anómicos; pasando por la crisis política marcada comúnmente por un sentimiento generalizado de la inutilidad de lo político, por el conformismo o por la anarquía; así como también, la crisis ética caracterizada por la multiplicidad de modelos y por la disminución de la calidad de los referentes valorativos; sin olvidar en todo esto la crisis cultural que se da en algunos contextos, la cual es reconocida generalmente por la desvalorización del pasado, la incertidumbre, la fragilidad del presente y la debilidad en la definición de proyectos culturales para el futuro de las sociedades particulares.

La dinámica de estas situaciones alimentan la reflexión que se presenta en este trabajo. El macro contexto donde se ubica la problemática referida, es la sociedad venezolana contemporánea. Ésta no escapa a los procesos globalizadores, fundamentalmente en la actividad económica y en el consumo cultural. En ella se presentan de una manera no articulada las situaciones descritas en líneas anteriores: En ella también han sido las élites --intelectuales y étnicas fundamentalmente-- las que han promovido la visibilidad del patrimonio cultural. De igual manera, se da en esta sociedad una constante negación de referencias confiables al ciudadano, tanto como actor social en su práctica cotidiana, como la de referentes étnicos, éticos y de civilidad; pero al mismo tiempo, se abren una multiplicidad de ventanas y puertas a la participación tanto individual como grupal. Y por otro lado, todos hemos y somos testigos de cómo "la crisis" se ha ido afirmando y extendiendo a todos los ámbitos de la vida social.

De allí la inquietud, de reflexionar sobre la incidencia de estas situaciones en la sociedad venezolana, en las poblaciones indígenas venezolanas ubicadas en la región zuliana. En concreto el núcleo de la reflexión es la población wayuu. Interesa determinar si en el contexto globalizador y de crisis que vive la sociedad venezolana existe en la población Wayuu urbana de Maracaibo el reconocimiento de alguna forma de ciudadanía.

La información, que sirve de base para la descripción y la interpretación se recogió entre 1997-2001, tanto en trabajo de campo, como en la interacción cotidiana con algunos integrantes de esta etnia, con los cuales mantengo un frecuente contacto (1). Si bien fue la etnografía que como método nos sirvió de guía para la recolección de la información, diversas técnicas metodológicas sirvieron para poder conocer e interpretar el material expuesto. Se visitó, durante los primeros seis meses, diecinueve asociaciones civiles donde se adscriben algunos wayuu en la ciudad de Maracaibo; de éstas se seleccionaron aquéllas cuyos integrantes eran indígenas y además estaban liderizadas por indígenas, fueron ocho en total. A los dirigentes de estas asociaciones se les realizaron entrevistas semiestructuradas, a fin de conocer los objetivos de las asociaciones y su modo de funcionamiento. Por otro lado, se realizaron diecisiete entrevistas libres, estilo relato de vida, a algunos/as wayüü reconocidos como líderes dentro del barrio donde viven o en el grupo que militan. Además, aprovechamos algunos materiales escritos sobre las asociaciones: Red de Mujeres Indígenas y la Asociación de estudiantes indígenas de La Universidad del Zulia que tuvimos a nuestro alcance (2).

El montaje del artículo que se presenta a los lectores se realizó además con el apoyo de la lectura de alguna bibliografía en la cual se sustentan muchas de las opiniones que en el texto se reflejan. En consecuencia, este trabajo está dividido en tres partes: en la primera, se señalan la necesaria revisión de las nociones en las cuales se fundamenta la reflexión; en la segunda, se describe el contexto socio histórico donde se dan los hechos, y en la tercera, se hace la interpretación de los mismos. Se concluye con el reconocimiento de la existencia entre el grupo wayuu urbano estudiado, de un modelo diferente de ciudadanía y de interculturalidad.

  1. De las nociones.

    1.1. La equivocidad del sistema social.

    En este trabajo se asume la existencia del sistema social u orden social en su equivocidad. Equivocidad que se manifiesta en la riqueza de la vida que multiplica el azar, la contingencia, la afuncionalidad de las conductas humanas y de la vida social, allí tienen cabida tanto aquellos hechos que tienen sentido para la vida social, como aquellos otros que no se reducen a su lógica, como por ejemplo el carnaval y la guerra (Barel, Y: 1989). En otras palabras, se asume el sistema social siendo un sistema y un no sistema, al mismo tiempo que representa el orden y el desorden a la vez: ya que todo aquello que revela el cambio, el desorden, la contestación y la protesta, no le destruye ni provoca su destrucción. En consecuencia, las sociedades viven la paradoja de la unidad y la desunión, la coherencia y la incoherencia.

    Los sistemas sociales en su existencia están constreñidos tanto por las condiciones y contradicciones internas (tecnoeconómicas, tecnoecológicas, histórico, políticas, culturales) que les permiten definirse, defenderse, mantenerse y reafirmarse; como por las condiciones externas que les asaltan y les imponen el mundo exterior, así como el curso del tiempo. Es por sus pruebas y riesgos que aquellos están en disposición de regular las relaciones entre las personas (sujetos-actores), las cosas, los signos y los símbolos. De la misma manera sus respuestas crean y revelan sus diferencias. (Balandier, G: 1981).

    La realidad social, no es pues, inmutable ni coherente, ni está completamente integrada. Las asimetrías y los contrastes bien pronunciados no se reducen sólo a las relaciones de dominación y jerarquía, sino que marcan la existencia de series diferentes de valores a los que se adhieren los diferentes grupos sociales. Éstos pueden ser tanto aglutinadores de intereses particulares y de diversidades conductuales, de tal manera que: "las tomas de decisiones chocan frecuentemente entre sí por ajustarse más a los intereses particulares que a los colectivos" (García García, J. L, 1991:15), como formadores de conductas "estereotipadas que son asumidas por los individuos particulares" (Idem) y que provocan confluencia y coordinación en los actos de asimilación y en las rupturas. El sistema social es un orden/desorden. En él es posible encontrar configuraciones de conductas estables, regulares, predecibles, cooperativas; al mismo tiempo que, conductas impredecibles, improvisadas, llenas de incertidumbre, violentas, agresivas, irregulares, no cooperativas ni solidarias. Lo que quiere decir que los individuos humanos no escapan, sino que viven la improvisación y la incertidumbre, de tal manera que "los eventos inesperados de la vida pueden ser dichosos, neutrales o catastróficos" (Rosaldo, R, 1991 : 100), sirvan como ejemplo, los convencionalismos de interacción cotidiana; ésta en si misma es problemática, en su seno, los individuos humanos conforman su propia existencia sólo entrando en complejas redes de relaciones...

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