Gumersindo Torres - Aproximación a su contribución en el desarrollo de la legislación e instituciones venezolanas

Autor:Antonio Silva Aranguren
Páginas:5-54
 
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Artículos
Gumersindo Torres
Aproximación a su contribución en el
desarrollo de la legislación e instituciones venezolanas1
Antonio Silva Aranguren
Abogado
SUMARIO
INTRODUCCION
I. RESEÑA GENERAL DE LA VIDA PÚBLICA DEL DOCTOR GUMERSINDO TORRES.
II. LA LABOR DE GUMERSINDO TORRES EN MATERIA PETROLERA EN SU GESTION
COMO MINISTRO DE FOMENTO.
1. La primera gestión como Ministro de Fomento y las relaciones con las concesionarias de
hidrocarburos. 2. El retorno al Ministerio de Fomento y el renacimiento de las controversias
con las empresas concesionarias.
III. LA LABOR DEL DOCTOR TORRES COMO CONTRALOR GENERAL DE LA NACION.
1. La propuesta de creación de la Contraloría General de la Nación y la designación del Doctor
Torres. 2. Los primeros momentos en el desarrollo de la Contraloría General de la Nación.
PALABRAS FINALES
INTRODUCCION
1. Gumersindo Torres Millet vivió entre el 13 de enero de 1875 y el 17 de junio de
1947 y de sus 72 años dedicó buena parte a ocupar muy diversos cargos oficiales. Era
médico, pero esa profesión apenas la ejerció en los primeros años que siguieron a su
graduación, pues descubrió una vocación de servicio público en variadas áreas al ingresar
al recién iniciado gobierno de Juan Vicente Gómez y desempeñarse luego en los manda-
tos de los presidentes provisionales Victorino Márquez Bustillos y Juan Bautista Pérez,
que eran en definitiva parte del mismo régimen. Finalizada la dictadura gomecista, actuó
también durante las presidencias de los Generales Eleazar López Contreras e Isaías Me-
dina Angarita. Su trayectoria se corresponde, entonces, con la primera mitad de este siglo
que está a punto de finalizar.
No era p olítico -aunque ocupó algunos puestos de esa naturaleza- sino un auténtico
funcionario, que se paseó entre labores disímiles y, salvo en una ocasión, nada relaciona-
das con su profesión. Incluso le correspondió trabajar en materias que desconocía casi
totalmente, lo que no era extraño en esa época y, desgraciadamente, tampoco ajeno a la
actual. Sin embargo, demostró ser sumamente preparado intelectualmente como para permi-
tirse asumir una función y adaptarse a ella rápidamente sin los lógicos conocimientos pre-
vios. De todo, fue su actuación como Ministro de Fomento -en dos períodos que sumaron
7 años, que no son pocos- lo que le convirtió en un personaje fundamental en la historia
1 . Trabajo ganador del concurso ―Gumersindo Torres: Primer Contralor General de la Nación”,
organizado por la Contraloría General de la República (Caracas, 1996).
REVISTA DE DERECHO PUBLICO Nos. 65-66 / 1996
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venezolana en esa primera mitad del siglo. Su desempeño fue motivo de los m ejores
elogios y le llevó a ocupar luego el otro destino esencial en su carrera y que terminó por
marcar su definitiva importancia en la evolución de n uestras instituci ones: Contralor
General de la Nación. Ejerció, así, dos cargos básicos y unos cuantos menores, pero es
sumándolos todos y tomando a aquéllos como centro de estudio que podemos formarnos
idea cabal de su trascendencia.
2. Sería relativamente fácil narrar su paso por cada cargo y destacar, extraídos con pin-
zas, datos claves en sus actuaciones, pero no creemos que sea lo adecuado porque al obser-
var así a un personaje no surge como producto sino una imagen parcial, que como tal puede
no corresponder a la globalidad cuando se profundiza en el análisis. Eso ha sucedido con el
Doctor Torres, debido a que situarlo dentro de su contexto implica calificarlo como un
relevante funcionario de la dictadura gomecista -como pocos-, lo que no termina de lucir
bien, ni siquiera actualmente cuando la concepción sobre el régimen de Gómez no es la
misma que se tenía años atrás, al haberse comprobado con el paso del tiempo -que siempre
ayuda a lograr una mayor objetividad- que no fue un tiempo de puros bandoleros, aunque
tampoco una época de especial corrección en la tutela de los intereses estatales. Así como
abundaron los pillos -que también nos sobran hoy-, junto al dictador hubo personas de reco-
nocida solvencia y preparación. Sin embargo, por motivos que no se pueden comprender sin
un estudio detenido y que tome en cuenta las circunstancias del momento, no creían que los
males fueran superiores al bien que al país le causaba la llamada Restauración. Con o sin
razón, eran creyentes de su bondad y actuaban en consecuencia.
Ahora bien, por el convencimiento del horror de esa larga dictadura -que lo fue- y
por existir pruebas de que Gumersindo Torres fue persona honesta y responsable, fue
rápidamente objeto de estudio fuera de contexto, por ser más difícil captar su personali-
dad si se le analizaba dentro de él. Ello ha dificultado la labor de quien actualmente revisa
su vida. Se le ha extraído de su entorno; y sus ideas y acciones se toman en una f orma
aislada que no permite comprenderlas del todo. Diferenciar su imagen de la del régimen
al que sirvió -lo q ue no tiene sentido y no hubiera gustado al propio Torres- ha servido
incluso para justificar que fuera luego Contralor General de la Nación , como si López
Contreras -el presidente que lo propuso- no hubiera sido ministro de Gómez también.
Sería un hombre solo, luchando contra una tiranía y unos aprovechadores de oficio, pero -
allí el asp ecto que se pone de lado- desde dentro del gobierno. Es por eso que fue como
Ministro de Fomento q ue alcanzó posteridad, ya que en ese puesto debió afrontar la dura
competencia en materia petrolera y resulta más sencillo detectar los méritos de quien trató
con unas compañías extranjeras poderosísimas y no se dejó avasallar, cuando muchos
otros hubieran cedido fácilmente a cualquier presión.
Siempre se ve a Torres como un funcionario extraño d entro de la dictadura gomecis-
ta, que era capaz de asumir tareas -que le correspondían- con la convicción de que su
designación para el puesto público obedecía a la necesidad de tutelar los intereses del
Estado, lo que algunos desafortunados ministros nunca entendieron. El error está en verlo
aislado del régimen. Es cierto que pocas personas hubieran actuado con la responsabil i-
dad y sobre todo preocupación que siempre caracterizaron su gestión, pero no es correcto
entender que andaba solo y sin apoyo. Por el contrario, son muchos los documentos que
demuestran que Gómez lo estimaba funcionario estelar y así lo veremos. Ahora b ien,
destacar el valor de Torres en su contexto no implica -qu e es quizás lo que preocupa a
muchos- ensalzar al dictador y a su tiempo.
3. Nadie niega que Torres fue incapaz de actuaciones irregulares, lo que no se puede de-
cir de todos los que le acompañaron en el gobierno -superiores, subalternos o iguales- ni de
otros que han ocupado cargos públicos a lo largo de muchos años y que alcanzan al presente.
Es famoso por entenderse que mantuvo posturas de d efensa de nuestros intereses, an te la
apetencia de empresas extranjeras y de venezolanos que vivían de ellas, lo que es verdad y
ESTUDIOS
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no se debe ser mezquinos al aceptarlo. Sin embargo, debe hacerse un esfuerzo en estudiar
a f ondo su actitud, más allá de la fácil alabanza y la creciente leyenda del funcionario
intachable dentro de un despreciable gobierno, lo que es incluso favorable a su memoria
porque el endiosamiento es siempre contraproducente al dar pie a que personas escépticas
o poco dad as al reconocimiento de méritos especiales, se encarguen de escudriñar en los
detalles más íntimos para hallar en ellos alguna prueba de humanidad, es decir, de norma-
lidad. No han sucedido con él -que sep amos- intentos de desprestigio irracional de su
imagen, pero es un riesgo que se corre al despreciar el análisis de asuntos que hagan ver -
como si fuera totalmente malo- que mantenía una estrecha relación con Gómez, como
tuvo una muy buena con López Contreras.
Entonces, el elogio fuera de contexto debe evitarse, ya que genera du das lógicas pa-
ra cualquiera entender como alguien tan fiel a la dictadura pudiera mantener a la vez esa
actitud ejemplar. Si se analiza la situación sin pasiones, sin luchas de buenos y malos, sin
el maniqueísmo que se produce en casos que tienen que ver con la sob eranía -como se ha
concebido a la materia petrolera en Venezuela-, puede llegarse a conclusiones más solidas
y convincentes. Se puede comprender mejor en que consistió el mérito de Torres. Es por
eso que narrar su vida es una tarea tan llena de in terés, pues los constantes cambios de
cargos en su dilatada tra yectoria y su actuación en cada uno ayudan a entenderle a él y
también mejor a su tiempo. De un lado estuvo marcado por la férrea convicción acerca de
la honestidad para el desempeño de empleos públicos -para los cuales nadie es colocado
para procurarse provecho p ersonal- y, de otro, por un gran sentido de fidelidad al gobier-
no en el cual actuó prácticamente du rante toda su carrera. Ello explica el q ue se haya
dirigido al sitio que se le asignase.
Cumplía su misión y se trasladaba luego al otro lugar que le deparaba no el destino
sino los designios de Gómez, aunque fuesen manifestados a través del presidente provi-
sional de turno. Su fe en el régimen y su confianza en el dictador se lo aconsejaban, por lo
que no tuvo problemas en ejercer tareas subalternas, cuando su capacidad podía -como
sucedió- dar para más. Incluso después ser ministro pasó a funciones menores, lo que al-
guien vanidoso nunca aceptaría y sin que ello de pie a pensar que se tratara de una persona
sumisa. Quizás quien repase muy por encima su vida no pueda distinguir su valor debido a
esa fidelidad, respeto y respaldo al gobierno iniciado en 1908.
4. Hemos dividido este trabajo en tres capítulos: en el primero reseñaremos en forma
general la vida del Doctor Torres, limitados a su ámbito político y profesional, excluyen-
do todo elemento exclusivamente personal, más bien familiar; en el segundo revisaremos
su labor como Ministro de Fomento y en el tercero su actuación como el primer Co ntralor
General de la Nación. Finalmente, incluimos algunas líneas en las que, a manera de epí-
logo, hacemos ciertas apreciaciones globales. Unicamente viendo el conjunto se explica
como llegó a ser el director de una organización que se encargaría de corregir en el Est a-
do algunos de los vicios que existían y que se habían heredado, en el pasado más próx i-
mo, del propio régimen al que Torres sirvió. Además, creemos que su éxito como Contra-
lor, cuando nunca antes un órgano autónomo se había encargado de fiscalizar el ejercicio
del poder económico del Ejecutivo, se debió a su amplio conocimiento de la estructura y
funcionamiento interno de la Administración Pública por haber vivido dentro de ella
largo tiempo. Nuestra intención es, pues, acercarnos lo mejor posible a la figura de Gu-
mersindo Torres, a través de un resumen de su vida que nos demostrará que su fama no es
inmerecida.

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