Los orígenes del pensamiento constitucional venezolano, en las investigaciones de Pedro Grases

Autor:Asdrúbal Aguiar Aranguren
Cargo:Miembro de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras (Cádiz, España)
Páginas:9-37
RESUMEN

Este artículo analiza la extraordinaria obra del profesor Pedro Grases en lo que se refiere a sus aportes para comprender los orígenes del pensamiento constitucional en Venezuela, particularmente a través de las ideas políticas sembradas por los próceres fundadores de la república.

 
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Artículos
Los orígenes del pensamiento constitucional
venezolano, en las investigaciones de Pedro Grases
Asdrúbal Agu iar Aranguren
Miembro de la Real Academia Hispanoamericana de
Ciencias, Artes y Letras
(Cádiz, España)
“Yo soy y seré perpetuamente acérrimo defensor de los derechos,
libertades e independencia de nuestra América, cuya honrosa ca
u-
sa defiendo y defenderé toda mi vida, tanto porque es justa y nece-
saria para la salvación de sus desgraciados habitantes, como por-
que interesa además en el día a todo el género humanos”.
(F. de Miranda, Londres, 1ro de mayo de 1809)
Resumen: Este artículo analiza la extraordinaria obra del profesor Pedro Grases
en lo que se refiere a s us aportes para comprender los
orígenes del pensamiento
constitucional en Venezuela, particularmente a través de las ideas políticas sem-
bradas por los próceres fundadores de la república.
Palabras Clave: Ideas Políticas. Pensamiento Constitucional; Independencia.
Abstract: This articles analyses the Works of professor Pedr o Grases related to
his contribution in order to comprehend the origins of the constitutional thinking in
Venezuela, particularly through the political ideas of the founding fathers.
Key words: Political Ideas; Constitutional Thinking; Independence.
SUMARIO
I. EL SIGLO XVIII
II. PRE-INDEPENDENCIA Y EMANCIPACIÓN
III. LA TRADICIÓN HUMANISTA
1. El Licurgo venezolano. 2. El teorizador católico. 3. El primer humanista de América. 4. El
Precursor de la emancipac ión. A. Los proyectos constitucionales. B. La carta a los españoles
americanos.
IV. A MANERA DE EPÍLOGO
El maestro Pedro Grases, polígrafo, bibliógrafo, historiador, hombre de letras y también
de leyes, formado en su originaria Barcelona, España, con cuyo bagaje intelectual viaja hacia
América para hacerlo crecer y darle utilidad duradera con la mirada puesta en las generacio-
nes futuras, no reclama de presentación en Venezuela; tampoco en los
países de Iberoamérica
que son objeto igual de su curiosidad y el estudio cuidadoso de sus luces. Su nombre se en-
cuentra atado de un modo inescindible a la memoria del país. A él debemos, las generaciones
actuales, la documentación escrupulosa y contrastada suerte de guía de navegación de la
historia de nuestras ideas, sobre todo, las de nuestros padres fundadores.
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Tanto es así, que Arturo Uslar Pietri dice bien y al respecto que “no se podrá escri bir
sobre las letras y el pensamiento venezolanos sin mencionar a Grases, sin servirse de Grases,
sin seguir a Grases en toda la asombrosa variedad de sus pesquisas y hallazgos”.
Su preferencia por
el estudio de don Andrés Bello, al que dedica dos (2) de los volúm
e-
nes que forman parte de los veintiuno (21) integrantes de su extensa y acuciosa obra escrita
que aún no cesa de ser inventariada después de su fallecimiento, en 2005, es elocuente. La
Fundación que lleva su nombre, en efecto, edita dos volúmenes más con sus documentos para
el estudio de las Obras Completas del primer humanista de América; pero ello no le hace
arredrar en su
esfuerzo
paralelo de consecución, revisión y análisis del patrimonio bibliográ-
fico e intelectual patrio, en lo particular y entre otras líneas de investigación que a propósito
se traza o sobre el mismo puente de su devoción bellista en cuanto a los orígenes de nues-
tro pensamiento constitucional.
A este último aspecto, a título introductorio o de mero bosquejo, dedicamos las páginas
que siguen. Son un homenaje
a don Pedro, quien nos honra en vida con su aprecio: “Con
sincera amistad y profunda gratitud”, reza la última dedicatoria que nos dispensa en el penúl-
timo libro de su obra: El viaje se termina, en 1998; que temíamos, equivocadamente, sería el
último de su fructífera tarea intelectual. No descansa
, por lo visto, siquiera en su hora nona.
Sin ser la única, pues toda la obra de Grases tiene como línea transversal a las ideas
fundacionales de Venezuela, resulta de vital significación su estudio a profundidad de los
documentos de la conspiración de Gual y España. Ellos influyen, como aquél lo sugiere, en el
diseño social y político dogmático y orgánico
de la república que aún aspiramos forjar los
venezolanos y no logra ser en lo constitutivo, por obra de una realidad de factura épica que
fatalmente se sobrepone y hasta desfigura la trama de nuestra nacionalidad, condenándola al
mito de Sísifo: “llamo desde ahora la atención al asombroso hecho de que los impresos pu-
blicados en 1797…, reaparezcan en 1811 con tal pujanza que sostienen desde el armazón
doctrinal de las primeras Constituciones…, hasta la liter atura populachera que iba a ser c
o-
reada por las calles, plazas y campos de la nueva República de Venezuela”.1
Lo cierto es que la tarea de elaboración constitucional pionera que tiene su primer ancla-
je en tales documentos y el contexto intelectual que los acompaña, permite a Grases afirmar
que “Venezuela tiene un lugar de honor en el recobramiento a la vida de la civilización ame-
ricana de todo el ámbito de Nuevo Mundo”. “A fines del siglo XVIII y comienzos del XIX
señala
se produjo la rotunda afirmación
y con ella el esfuerzo necesario para entrar en la
vida del espíritu y de la cultura con características americanas.
En el orden político, en el cultural, en el sociológico, y en la lucha, en el combate, el
centro de acción y de pensamiento partió de Venezuela, el país situado en la cabecera Sur, y
en el mismo corazón del mediterráneo americano: el Caribe…”2, escribe el maestro.
Obviamente que en favor de tal juicio no abona, únicamente, el hecho insurreccional
frustrado pero que logra trascender en cuanto a su narrativa o motivación intelectual, sino la
constatación de la emergencia, durante ese tiempo germinal de Venezuela, de una sólida
corriente humanista propia y diferenciada en s us bases “del [hombre] que había sido modelo
1 Pedro Grases. Pre independenc ia y emancipación, Editorial Seix Barral, 1981, Obras completas 3,
Caracas-Barcelona-Méxic o, p. 85.
2 Loc. cit., p. 24.

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